Si son persistentes, podrán hacer esto por dos minutos. Este es el límite de su conciencia. Y si tratan de repetir el experimento inmediatamente después, lo encontrarán más difícil que la primera vez. Este experimento demuestra que un hombre, en su estado natural, puede con gran esfuerzo ser consciente de una cosa (él mismo) por dos minutos o menos. La deducción más importante que uno puede hacer después de realizar este experimento en la forma debida, es que el hombre no es consciente de sí mismo. La ilusión de estar consciente de sí mismo es creada por la memoria y por los procesos del pensamiento. Por ejemplo, un hombre va al teatro. Si está acostumbrado no tiene especialmente conciencia de estar allí mientras lo está. Sin embargo, puede ver y observar cosas, el espectáculo puede gustarle o no, recordarlo, acordarse de la gente que encontró, y así sucesivamente. Cuando regresa a su casa recuerda que estuvo en el teatro, y por supuesto cree que estuvo consciente mientras se hallaba en él. De esta manera no tiene dudas sobre su conciencia y no se da cuenta de que su conciencia puede estar completamente ausente mientras él puede actuar razonablemente, pensar, observar. Para una descripción general, el hombre tiene posibilidad de cuatro estados de conciencia. Estos son: el sueño, el estado de vigilia, la conciencia de sí, y la conciencia objetiva. Pero aunque tiene la posibilidad de estos cuatro estados de conciencia, el hombre de hecho no vive sino en dos: una parte de su vida la pasa en el sueño y la otra en lo que es llamado "estado de vigilia", aunque en realidad su estado de vigilia difiere muy poco del sueño. En la vida ordinaria, el hombre no sabe nada de la "conciencia objetiva" y no es posible ningún experimento en esta dirección. El hombre se atribuye el tercer estado, o "conciencia de sí"; esto es, cree poseerlo, aunque en realidad sólo puede ser consciente de sí por muy raros chispazos y aún entonces es probable que no lo reconozca, porque no sabe lo que ello implicaría si en realidad lo poseyera. Estos vislumbres de conciencia vienen en momentos excepcionales, en estados altamente emocionales, en momentos de peligro, en circunstancias y situaciones muy nuevas e inesperadas; o algunas veces en momentos completamente ordi narios cuando no ocurre nada en particular. Pero en su estado ordinario o "normal", el hombre carece de todo control sobre ellos. En cuanto a nuestra memoria ordinaria, o a momentos de memoria, en realidad sólo recorda mos momentos de conciencia, aun cuando no nos demos cuenta de que esto sea así. Explicaré más adelante lo que significa la memoria en un sentido técnico, así como las dife rentes clases de memoria que poseemos. Por ahora sólo quiero atraer su atención a la propia observación de su memoria. Notarán que recuerdan las cosas de manera diferente. Algunas cosas las recuerdan muy vívidamente, algunas muy vagamente, y otras no las recuerdan en absoluto. Solamente saben que sucedieron. Se sorprenderán mucho cuando se den cuenta de qué poco es lo que recuerdan en realidad. Y esto sucede así, porque ustedes recuerdan sólo los momentos en que estuvieron conscientes. De manera que, con referencia al tercer estado de conciencia, podemos decir que el hombre tiene momentos ocasionales de conciencia de sí, que dejan recuerdos vívidos de las circunstancias en que se produjeron, pero no tiene dominio sobre ellos. Vienen y se van por sí mismos, estando controlados por circunstancias exteriores y asociaciones ocasionales o recuerdos de emociones. Surge la pregunta: ¿Es posible adquirir el control sobre estos momentos fugaces de conciencia, el evocarlos más a menudo, y el mantenerlos por más tiempo, o aun el hacerlos permanentes? En otras palabras, ¿es posible llegara ser conscientes? Este es el punto más importante, y desde el mismo comienzo de nuestro estudio debemos comprender que este punto, hasta en teoría, ha sido totalmente olvidado por todas las escuelas modernas de psicología sin excepción. Porque con los métodos adecuados y los esfuerzos apropiados el hombre puede adquirir el control de la conciencia, y puede llegar a ser consciente de sí mismo, con todo lo que esto implica. Y lo que esto implica, en nuestro estado actual, no nos lo podemos ni siquiera imaginar. Sólo después de que se haya comprendido este punto, puede llegar a ser posible un estudio serio de la psicología. Este estudio debe comenzar con la investigación de los obstáculos a la conciencia en nosotros mismos, porque la conciencia sólo puede comenzar a crecer cuando por lo menos algunos de los obstáculos son extirpados. En las conferencias siguientes, hablaré sobre estos obstáculos. El mayor de ellos es nuestra ignorancia de nosotros mismos, y nuestra equivocada convicción de que nos conocemos a nosotros mismos, al menos hasta cierto punto y de que podemos estar seguros de nosotros mismos, cuando en realidad no nos conocemos en lo absoluto ni podemos estar seguros de nosotros mismos ni siquiera en las cosas más pequeñas.
RelojesWeb para Pisos!
El despertar sólo es posible para aquellos que lo buscan, lo quieren, y están dispuestos a luchar consigo mismos, a trabajar sobre sí mismos, mucho tiempo y con perseverancia para obtenerlo.
jueves, 12 de abril de 2012
LA CONCIENCIA Un experimento
El hecho es que la conciencia tiene grados bastante visibles y observables, por cierto visibles y
observables para cada uno en sí mismo.
Primero está la duración: ¿cuánto tiempo ha estado uno consciente?
Segundo, la frecuencia de aparición: ¿cuántas veces se ha llegado a ser consciente?
Tercero, la extensión y la penetración: ¿de qué era uno consciente?, lo cual puede variar
muchísimo con el crecimiento del hombre.
Si tomamos sólo los dos primeros, podremos comprender la idea de la posible evolución de la
conciencia. Esta idea está ligada con un hecho muy importante y muy conocido por las
antiguas escuelas psicológicas, como por ejemplo la de los autores de la Philokalia, pero
completamente ignorado por la filosofía y la psicología europeas de los dos o tres últimos
siglos.
O sea que la conciencia se puede hacer continua y controlable por medio de esfuerzos especiales
y de estudios especiales.
Trataré de explicar cómo se puede estudiar la conciencia. Tomen un reloj y miren el segundero,
tratando de darse cuenta de sí mismos, y concentrándose en el pensamiento "Yo soy Pedro
Ouspensky" "Estoy ahora aquí". Traten de no pensar en nada más, simplemente siguiendo el
movimiento del segundero y dándose cuenta de sí mismo s, de su nombre, de su existencia, y del
lugar en que están. Mantengan apartado todo otro pensamiento.
Etiquetas:
Consciencia en Cuarto Camino,
Recuerdo de Sí
viernes, 6 de abril de 2012
jueves, 5 de abril de 2012
EL JUEVES SANTO
El Jueves Santo
Es el relato de la previa al desenlace de los hechos: la
pasión de Cristo
En el
Jueves Santo tenemos un problema para delimitar donde empieza y qué se celebra
exactamente, contamos con el Jueves
Santo de los tres evangelistas Mateo
Marcos y Lucas o el jueves Santo de Juan.
En el
caso de Juan comienza con El Lavado de
los pies. Juan 13 1-20 y esto solo se menciona en este evangelio, en cambio con los otros evangelistas en el
jueves santo desarrollan estos temas que también mencióna Juan:
- Jesús es ungido Mateo 26
6-13, Juan 12 1-8
- Anuncio traición de Judas Mateo 26 14-16 / 20-25, Juan 13
-21-39, Lucas 22 14-21, Marcos 14 1-2
y 14 10-11
- Anuncio de las negaciones de Pedro Mateo 26, 30-35, Lucas 22 19-20, Juan 13
36-38, Marcos 14 26-31.
-
La oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní. Juan, Lucas, Mateo, Marcos.
- Arresto de Jesús Mateo 26 47-56, Marcos 14
43-52, Juan 18 2-11, Lucas 22 47-52.
Pero la
Comida de Pascuas el Evangelio de Juan
no la trata-- La Última Cena. y/o
la institución de la Eucaristía sólo la tratan Mateo 26 26-29, Lucas 22 17-20, Marcos 14 22-
25.
Jesús es ungido en Betania: una mujer se le acerca
con un precioso perfume, nardo puro, y rompiendo el frasco lo derrama en la
cabeza de Jesús. Los que estaban allí se indignaron y comentaban entre si, que
derroche de dinero, a lo que Jesús dijo: déjenla ella ha hecho una buena
acción, ella ha ungido mi cuerpo anticipadamente para la sepultura. Esta acción
será proclamada en todo el mundo en su memoria. Mateo 14, 3-9
Anuncio traición de Judas: Faltan dos días y hay
conspiración para atrapar a Jesús, pero no lo querían hacer en las Pascuas,
judas fue ver a los sacerdotes del
Sanedrín. Jesús anuncia en la cena uno de ellos los entregará: uno que come conmigo. Marco14, 10-11
La institución de la Eucaristía:
14 22Jesús tomó el pan y lo dio a sus discípulos, diciendo: Tomen,
esto es mi cuerpo. Después tomó una copa dio gracias y se la entregó y todos bebieron
de ella. Y les dijo: Esta es mi Sangre, la sangre de la Alianza, que se derrama
por muchos. Les aseguro que no beberé más del fruto de la vid hasta el día en
que beba el vino nuevo en el Reino de los Cielos. Marco 14, 22-25
El lavado de los pies, en el Evangelio de Juan
13 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora
de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el
mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando y Jesús, sabiendo que el Padre
había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta
de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa
agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos
con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo:
- Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?.
Jesús le replicó:
- Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.
Pedro le dijo:
- No me lavarás los pies jamás.
Jesús le contestó:
- Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.
Simón Pedro le dijo:
- «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza».
Jesús le dijo:
- Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos.
Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo:
- No todos estáis limpios.
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:
- ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.
- Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?.
Jesús le replicó:
- Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.
Pedro le dijo:
- No me lavarás los pies jamás.
Jesús le contestó:
- Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.
Simón Pedro le dijo:
- «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza».
Jesús le dijo:
- Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos.
Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo:
- No todos estáis limpios.
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:
- ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.
Juan 13, 1-
domingo, 1 de abril de 2012
LOS CENTROS: LA PARTE FORMATORIA:
Esta orientación empieza con
el estudio de Los Centros.
Bibliografía: Fragmentos de una enseñanza
desconocida, El Cuarto Camino, Psicología de la Posible Evolución del Hombre que con tanto amor al conocimiento
(parte emocional del centro intelectual) y a su maestro, P. D. Ouspensky transcribe literalmente las
ideas de Gurdjieff.
Qué nuevo es mirar esta enseñanza a la
luz del Amor, un vehículo de tercera
fuerza.
LA PARTE FORMATORIA:
En ella están incluidos todos los procesos mentales:
la percepción de impresiones, la formación de representaciones y de conceptos,
etiquetar, el raciocinio, la
comparación, la afirmación, la negación, la formación de palabras, la facultad
de hablar, la imaginación de la loca de la casa, y así sucesivamente.
La parte mecánica del centro intelectual tiene un
nombre especial. Esta parte tiene nombre propio. A veces se la menciona como
centro separado, y en ese caso se lo llama centro formativo o aparato formativo
o se llama "aparato formatorio" o algunas veces "centro
formatorio", según la traducción. También se le llama secretaria.
La mayoría de las personas usa sólo esta parte;
nunca usa las partes mejores del centro
intelectual. Pero las ideas del Cuarto Camino o las
ideas similares no pueden entenderse mediante
el aparato formativo.
Polaridad:
El aparato formatorio tiene limitaciones muy claras.
Una de
sus peculiaridades es que compara sólo dos cosas, como si en
cualquier línea particular existiesen sólo dos cosas. Por tanto, el centro
formativo gusta pensar en los extremos; por ejemplo, lo sabe todo o no
sabe nada. Otra de
sus peculiaridades es buscar inmediatamente lo opuesto.
Usted puede descubrir muchos ejemplos de pensamiento
formativo.
La división de un centro en tres partes es muy
simple. Una parte mecánica trabaja casi automáticamente; no requiere ninguna
atención. Pero debido a esto no se puede adaptar a un cambio de
circunstancias, no puede "pensar", y continúa trabajando de la manera
en que comenzó, aun cuando las circunstancias hayan cambiado completamente.
Registro de
datos:
En el centro intelectual, la parte mecánica incluye
en sí misma todo el registro de impresiones, recuerdos y asociaciones. Esto es
todo lo que debería hacer normalmente, es decir, cuando otras partes hacen su
trabajo. Si el centro intelectual trabaja normalmente, es decir, si las otras
partes realizan su trabajo, el centro formativo trabaja absolutamente muy bien.
Es un aparato registrador. Pero nunca debería contestar a las preguntas
dirigidas a todo el centro, nunca debería tratar de resolver sus problemas, y
nunca debería decidir nada.
Sólo el trabajo equivocado
Sólo nos concierne su trabajo equivocado. Esto no se
refiere solamente al aparato formativo sino
también a todas las partes mecánicas de los centros.
Sólo cuando empezamos a trabajar
equivocadamente,
ellos se vuelven peligrosos.
De modo que no hay necesidad de preocuparse
por su trabajo correcto; lo que usted debe tratar deshacer
es eliminar su trabajo equivocado.
Desgraciadamente, de hecho, siempre está lista para
decidir y siempre contesta a las preguntas de toda clase, de manera muy
estrecha y limitada, con frases hechas, en jerga, con lemas políticos.
Todos estos y muchos otros elementos de nuestras
reacciones habituales forman el trabajo de la parte mecánica del centro
intelectual.
La parte
mecánica del centro emocional quiere realizar el trabajo de la parte
superior, y lo
mismo ocurre con
el centro formativo: quiere realizar el trabajo del centro intelectual, y
como
resultado, la parte motora del centro incluye toda
la vida intelectual de una persona corriente.
La mitad
negativa del centro instintivo es un guardián que nos previene del peligro.
En el centro emocional, las emociones negativas son muy dañinas.
Luego, cada mitad de un centro se divide en tres partes:
la parte intelectual, la parte
emocional, y la parte motora o mecánica. La parte
motora de cada centro es la más mecánica
y la que más a menudo se usa. Por lo general, usamos
sólo las partes mecánicas de los centros.
Incluso las partes emocionales se usan sólo
ocasionalmente; en cuanto a las partes intelectuales,
en condiciones corrientes, se las usa muy raras
veces. Esto demuestra cómo nos
limitamos, cómo usamos sólo una parte, la parte más
débil, de nuestro organismo.
Es facilísimo distinguir estas tres partes cuando
empezamos a observarnos. Las partes
mecánicas no necesitan atención. Las partes
emocionales necesitan fuerte interés o
identificación, atención sin esfuerzo o intención,
pues la atención es atraída y mantenida por
la atracción del objeto mismo. Y, en las partes
intelectuales, usted tiene que controlar su
atención.
Cuando se
acostumbre a controlar
la atención, usted verá de inmediato lo que quiero decir.
Primero, el carácter de la acción le mostrará en qué
centro está usted, y, luego, la observación
de la atención le mostrará la parte del centro.
Ejercicios: Tener en cuenta que el trabajo interno es ver el
funcionamiento de los centros en uno mismo observándose, no acumular saber
intelectual.
Anotar en un cuaderno, un poquito todos los días.
viernes, 3 de febrero de 2012
NUESTRA VIDA EN EL UNIVERSO
MISTERIO DE LA VIDA
Vivimos en lo que el eminente
astrónomo Sri James llamaba «un misterioso Universo». Al científico le
parece así en verdad, pues cuanto más descubre uno sus intimidades, mas bellos
son los designios que se nos revelan. El hombre o la mujer ordinarios, sin
embargo, envueltos como están en la marea de los sucesos del día, no parecen
tener ni tiempo ni ganas de dedicar demasiada reflexión al funcionamiento de lo
que parece ser una existencia inexorable y exigente.
A pesar de todo Albert Einstein, que
con seguridad no era un soñador ocioso, se daba bien cuenta de la necesidad de
maravillarnos. En su libro El Mundo tal como yo lo veo, dice: «La cosa más hermosa que podemos experimentar es el sentido de
lo misterioso. Es la emoción fundamental del verdadero arte y el origen de la
verdadera ciencia. Quien no lo conoce, quien ya no puede maravillarse, quien ya
no es capaz de sentir asombro, puede decirse que está muerto, que es un cirio
apagado.»
El sentido del asombro, de hecho, se
ha perdido para muchos de nosotros. Lo teníamos cuando éramos niños, y entonces
lo comprendíamos todo mucho mejor que ahora, en que estamos hipnotizados por
los falsos dioses del progreso material. Hasta cierto punto esto es necesario
en una sociedad civilizada, y mucha gente estima que es el único objetivo de la
vida que pueda considerarse práctico. Hay muchos, sin embargo, que aceptan los
retos de la vida como una actividad necesaria e incluso estimulante, sin creer
que éste sea todo el propósito de la existencia; en este caso los numerosos
misterios se convienen en una fuente de inspiración.
Un misterio suele definirse como algo oculto o inexplicable, pero la palabra tiene un significado mas profundo e insospechado, pues deriva de una raíz griega que significa cerrar los ojos. De aquí se deduce la chocante conclusión de que la verdad está oculta únicamente porque no queremos mirarla. Pasamos por la vida con nuestras mentes firmemente cerradas ante cualquier cosa que no comprendamos inmediatamente.
Un misterio suele definirse como algo oculto o inexplicable, pero la palabra tiene un significado mas profundo e insospechado, pues deriva de una raíz griega que significa cerrar los ojos. De aquí se deduce la chocante conclusión de que la verdad está oculta únicamente porque no queremos mirarla. Pasamos por la vida con nuestras mentes firmemente cerradas ante cualquier cosa que no comprendamos inmediatamente.
Sin embargo, en la intimidad de
nuestro corazón, sabemos que en el Universo hay inteligencias incomparablemente
superiores al intelecto de la vida diaria. Hacia éstas debemos volvernos para encontrar
las claves de los misterios. Se dice, en verdad, que tenemos derecho a
exigirlas. Pero hemos de aprender el modo de hacer la demanda; y este modo
empieza por el acto de volver al sentido
del asombro.
La naturaleza misma es un gran
misterio, del cual a veces sólo débilmente nos percatamos. Existe hoy en día
tal cúmulo de información en la literatura popular y en los programas de televisión,
que difícilmente puede uno dejar de verse intrigado por la infinita variedad y
belleza de las diversas formas de vida. Si llegamos a preguntarnos de que modo
pudo tener lugar todo esto, se nos dirá que todas estas formas se desarrollaron
a partir de prototipos simples a través de una sucesión de mutaciones
enteramente accidentales. Las que proporcionaban algún beneficio
sobrevivieron, dando así por
resultado el desarrollo, a lo largo de millones de años, de la vastísimamente
elaborada vida de hoy en día.
Nuestro interés surge ante la astucia
de este desarrollo, pero es un interés superficial. ¿Podemos creer realmente
que sucedió todo por accidente? ¿No habrá acaso detrás de esta asombrosa variedad
una mente y un propósito? Hay, en verdad, evidencias de que existen
inteligencias directoras que controlan el comportamiento de especies
particulares, y a las que los psicólogos llaman «mentes grupales». Por escoger
un pequeño ejemplo, ¿cómo sabe una araña recién
nacida el modo de tejer una tela aun
sin recibir instrucción de unos padres que nunca ha visto?
Podéis decir que el programa
apropiado se halla establecido en sus genes, pero esto es meramente una
explicación del mecanismo implicado. ¿Quién diseñó el programa, no sólo para las
arañas, sino para toda la estructura de la vida orgánica; y por qué razón?
¿Cuál es, de hecho, el propósito de
esta compleja película de materia viviente que cubre la superficie de la
Tierra? Puede aceptarse como formando parte, simplemente, del ambiente natural;
pero puesto que nosotros mismos estamos involucrados en ello debería tener
mayor interés para nosotros discernir cual es su función real. Para esto, sin
embargo, hemos de buscar más allá de la evidencia que nos aportan los sentidos.
Nuestro conocimiento del mundo se deriva básicamente de los cinco sentidos
físicos. Aprendemos por la experiencia a interpretar la información que nos
suministran, construyendo esquemas de asociaciones que determinan
nuestras reacciones y nuestro
comportamiento en general.
Sin embargo, la ciencia nos dice que
estos sentidos, curiosamente, se hallan limitados en su capacidad de
percepción. Hay muchos sonidos que nuestro oído no detecta, mientras que nuestros
ojos responden a menos de una trillonésima del vasto espectro de ondas electromagnéticas
conocido por la ciencia; y hay otras influencias no percibidas por los sentidos
ordinarios. Resulta por tanto obvio que el mundo que conocemos es meramente una
diminuta fracción de un mundo inmanifestado muchísimo más grande.
Esta idea de que existe un mundo
inmanifestado es de enorme importancia. Es, de hecho, la clave esencial del
misterio del Universo. Pero este trasfondo invisible no es simplemente una extensión
del mundo físico. Es una especie de vibraciones y energías de un orden enteramente
diferente a las percibidas por los sentidos. En el lenguaje religioso se le
llama Cielo; pero no debería creerse que es un estado aislado y remoto. La
leyenda esotérica nos cuenta que el Universo comprende una jerarquía de órdenes
mundiales, creados por una Inteligencia Suprema o Absoluta como una estructura
viva y evolucionante.
Estos órdenes mundiales no son
físicos, aunque algunas de sus actividades creen la apariencia del mundo
físico. Deben considerarse como esquemas de posibilidades llevadas a la
existencia por la inteligencia apropiada a cada nivel particular. Los asuntos
de nuestro planeta son administrados por un orden mundial muy bajo, casi el más
bajo de la estructura. Es, no obstante, una creación altamente inteligente, de
la que los atributos físicos percibidos por los sentidos son una mera sombra.
Es una estructura de la que se espera que, al final de su propio y vasto
período de
tiempo, crezca en estatura de modo
que su energía pueda retornara la Fuente.
Para que esto suceda, sin embargo, ha
de ser capaz de recibir influencias de niveles superiores, y para esto ha de
existir un medio adecuado a través del cual puedan transmitirse estas influencias.
Tal es la función del extraño
fenómeno de la vida orgánica. Podemos comprender esto en algún
grado en términos físicos. En
ausencia de vegetación la energía del Sol, de la que depende la Tierra,
reflejada inútilmente (como ocurre con la de la Luna). La película de vida
orgánica atrapa la energía y la pasa a la Tierra.
La Tierra inmanifestada está sometida
a influencias mucho más sutiles, las cuales son recibidas por los aspectos
psicológicos de la vida orgánica, incluyendo al hombre, quien tiene un papel particularmente
importante que jugar en este esquema. Estas influencias son de una cualidad bien
distinta de las que dirigen el comportamiento físico del mundo, y es con estas
influencias conscientes que tiene que ver la enseñanza esotérica.
Resulta obvio, por lo tanto, que la
vida orgánica no es simplemente un accidente como los científicos parecen
creer. Ha sido creada para un fin especifico, que trataremos de entender, y es dirigida
por una inteligencia de orden elevado. Se caracteriza por una actividad
incesante, para la cual hay, nuevamente, una significativa razón. Cualquier
sistema natural tiende a degenerar en una
situación de quiescencia en la cual no queda energía disponible para el trabajo
útil, situación conocida como de máxima entropía. La Naturaleza, por lo tanto,
dispone que todas las criaturas vivientes estén obligadas a hacer un constante
esfuerzo por sobrevivir, y la energía así generada mantiene a la vida orgánica
en su conjunto en una condición adecuadamente activa para el ejercicio de las
funciones que le son requeridas. El esfuerzo, en verdad, es una exigencia
fundamental en el Universo, y resulta sombrío pensar que el desubicado
idealismo de hoy en día, al intentar hacer la vida uniformemente fácil, está
reduciendo a la humanidad a un estado de
impotencia espiritual.
Ahora bien, aunque estas ideas pueden
ser interesantes, parecen algo remotas y académicas. ¿Es que las ampliamente
diversificadas y a menudo bellas manifestaciones de la vida sobre la Tierra,
existen sólo para el beneficio de un Universo vasto e impersonal, que ha estado
evolucionando lentamente a lo largo de millones de años, y que presumiblemente
continuará su inexorable curso durante innumerables eones más? Si es así, ¿cuál
es la situación del hombre, que vive en y es parte de esta estructura? ¿Es él
acaso, como alguna gente cree, simplemente un animal muy sofisticado que ha
desarrollado facultades y poderes desacostumbrados, pero que individualmente es
de nimia importancia?
Esta no es una idea aceptable, pues
tenemos la convicción innata de un destino individual significativo, lo que viene
reforzado por el hecho de que el hombre esté claramente equipado con facultades
superiores, y en particular la capacidad de pensar y razonar, y de experimentar
emociones como algo distinto de las sensaciones. Los animales, e incluso las
plantas, tienen sentimiento y, en algunos casos, un limitado poder de
razonamiento, pero éstas son reacciones instintivas como respuestas
condicionadas a estímulos externos. El hombre se distingue por la
posesión de una mente individual que
le permite interpretar sus experiencias más conscientemente.
Como resultado ha sido capaz de
establecer, a lo largo del tiempo, un considerable grado de comunicación con
sus semejantes. Ha observado el comportamiento de su entorno con detalle, y ha
edificado una prodigiosa biblioteca de conocimientos. Sus percepciones
emocionales responden a los evasivos valores de la verdad y de la belleza, los
cuales han inspirado las grandes obras de arte y de música, de poesía y
literatura, de descubrimientos y aventuras, que nos han proporcionado una
herencia tan valiosa.
Todo esto es con seguridad algo
extra. A pesar de su arrogancia el hombre es físicamente una parte muy pequeña
de toda la estructura de la vida orgánica, la cual parecería cumplir bastante adecuadamente
las exigencias de la evolución cósmica. ¿Por qué, pues, habría necesidad de crear
al hombre, con sus poderes superiores (los que, en verdad, parece usar a menudo
en forma tan irresponsable)?
He aquí ante nosotros el gran
misterio que debemos intentar dilucidar si es que hemos de hacer uso adecuado
de la vida que se nos ha dado. Durante un tiempo se nos permite tomar las cosas
como vienen, pero, habiéndonos establecido en la vida, comenzamos a hacer preguntas
y a buscar la comprensión de las cosas. Ahora bien, hemos visto que la vida
actúa en general como un medio para la transmisión de influencias
extraterrestres. La leyenda esotérica dice que el hombre
es una creación especial provista de
una gama de potencialidades extraordinarias y no solamente respecto a su
intelecto. Dice asimismo que estas facultades, si se ejercen adecuadamente pueden
extraer de las caleidoscópicas situaciones de la vida una cierta forma de
energía que es como el néctar de los dioses. Consideradas las cosas en estos
términos, el hombre no es, en modo alguno, de nimia importancia. Este es en
verdad el motivo de haber sido creado; pero no hay ocasión para vanagloriarse pues
la mayoría de nosotros no sólo deja de hacer uso de estas facultades extra,
sino que ni siquiera se percata de su existencia.
Gurdjieff en Accción
J. H. Reyner
(alumno de Maurice Nicoll)
Gurdjieff en Accción
J. H. Reyner
(alumno de Maurice Nicoll)
sábado, 28 de enero de 2012
LOS CENTROS
Ustedes deben recordar que hemos encontrado el punto débil en el muro de nuestra mecanicidad. P.D. Ouspensky
INTRODUCCIÓN
Vamos a tratar de
distinguir bien, cuáles son las ideas
nuevas de Cuarto Camino, para lo cual vamos a ir revisando todos las ideas de
esta Enseñanza, espero me acompañen, y pronto reconocerán vivencias nuevas
tales como que por profundizar en un tema comprendemos un montón de otras
nuevas, cuando logramos ver hacia abajo, nuestra mirada se eleva hacia arriba,
esto me hace acordar dos ideas importantes, la primera es acerca del correcto
pensar, dice Ouspensky, es a través del
correcto pensar que se accede a la partes superiores de los centros y con ellos
a los estados de consciencia objetiva, un ejemplo podría ser pensar los grandes temas, como los misterios
de la Vida y la Muerte en este caso nos ayudaría pensar en las teorías acerca
del tiempo, la reencarnación y la recurrencia. La segunda está conectada a la idea de los cosmos, El
desarrollo de la conciencia no se efectúa en una sola dirección, dijo
Gurdjieff, cuando un hombre comienza a sentir la vida de todas las cosas, los
planetas, el sol, comienza al mismo
tiempo a sentir la vida de sus células, la
inteligencia de las mentes, los elementos;
esto es al ver hacia arriba, también desciende. El desarrollo de la conciencia se realiza
simultáneamente en dos direcciones, hacia lo macrocosmos y hacia el microcosmos,
en este caso lo pequeño es el estudio de sí, mas su contrapartida es el acceso
a otro niveles de consciencia de una forma sólida, consistente. Entonces en
esta orientación vamos a empezar con el estudio de Los Centros. Bibliografía: Fragmentos
de una enseñanza desconocida, El Cuarto Camino, Psicología de la Posible
Evolución del Hombre que con tanto amor
al conocimiento (parte emocional del centro intelectual) y a su maestro, P. D. Ouspensky transcribe literalmente las
ideas de Gurdjieff.
Qué nuevo es mirar esta enseñanza a la
luz del Amor, un vehículo de tercera
fuerza.
Aquí escribo para los que quieran empezar de vuelta
y para aquellos, los nuevos buscadores que quizá no conozcan ya nada de primera
mano, y es por esto que debemos redoblar nuestros esfuerzos en la Consciencia.
LOS
CENTROS:
Estados
de conciencia y los centros
En
este sistema nos dijeron que el hombre tiene la posibilidad de vivir en cuatro
estados de consciencia pero que, como
es, vive sólo en dos. De manera que
estudiamos los centros en dos estados de consciencia. Al mismo tiempo,
comprendemos que suceden vislumbres de consciencia de sí (tercer estado) y que
lo que nos impide tener más vislumbres de éstas es el hecho de que no nos
recordamos: estamos dormidos.
La
primera cosa necesaria en un estudio serio de uno mismo es entender que la
consciencia
tiene
grados. Deben recordar que no pasan de un estado de la consciencia a otro, sino
que
éstos
están añadidos uno al otro.
Esta idea de Consciencia es nueva ya que para el
conocimiento actual de occidente, expresado en filosofía, psicología y sociología, así como
ciencia política, la idea de consciencia es totalmente diferente, en la cual se
habla generalmente de dos estados sólo ligada a la memoria socio-política,
llamadas consciencia social, civil, ciudadana. Nunca se la toma como falta de Recuerdo
de Sí sino como falta de responsabilidad, tema que desarrollaré más adelante.
2 Ver Las funciones
La
segunda cosa necesaria en un estudio serio de uno mismo es el estudio de los centros,
y los vamos a estudiar a través de sus funciones mediante la observación de
éstas, aprendiendo a dividirlas en el sentido correcto, aprendiendo a reconocer
cada una separadamente. Cada función tiene su propia especialidad. Deben ser
estudiadas separadamente y entenderse claramente sus diferencias, recordando
que están controladas por diferentes centros o mentes. Es muy útil pensar sobre
las diferentes funciones de los centros y comprender que son absolutamente independientes.
No comprendemos que hay cuatro seres independientes en nosotros, cuatro mentes independientes.
Siempre tratamos de reducir todo a una sola mente. El centro instintivo puede
existir absolutamente aparte de tos otros centros; los centros motor y
emocional pueden existir sin el intelectual. Podemos imaginar cuatro personas
que viven en nosotros. La que llamamos instintiva es el hombre físico. El
hombre motor es también un hombre físico, pero con diferentes inclinaciones.
Luego está el hombre sentimental o emocional, y el hombre teórico o
intelectual. Si nos contemplamos desde este punto de vista, es más fácil ver
dónde cometemos el principal error acerca de nosotros mismos, porque nos
consideramos como uno solo, como si siempre fuéramos el mismo.
No
tenemos medios para ver los centros, pero podemos observar sus funciones:
cuanto más observamos, más material tenemos. Esta división de las funciones es
importantísima. El
control
de cualquiera de nuestra facultades sólo puede obtenerse con la ayuda del
conocimiento. Cada función puede controlarse solamente si conocemos las
peculiaridades y la velocidad de cada una.
La
observación de las funciones debe conectarse con el estudio de los estados de
consciencia y los grados de consciencia. Debe entenderse claramente que la
consciencia y las funciones son cosas absolutamente diferentes. Moverse,
pensar, sentir, tener sensaciones, éstas son funciones; pueden trabajar con
absoluta independencia de si estamos conscientes o no; en otras palabras,
pueden trabajar mecánicamente. Estar
consciente es algo absolutamente diferente. Pero si estamos más
conscientes, inmediatamente aumenta la intensidad de nuestras funciones.
Las
funciones pueden compararse con máquinas que trabajan en variables grados de
luz. Estas máquinas son tales que pueden trabajar mejor con luz que en la
oscuridad; en cada momento que hay más luz, las máquinas trabajan mejor. La
consciencia es la luz y las máquinas son las funciones.
Las
funciones pueden compararse con máquinas que trabajan en variables grados de
luz. Estas máquinas son tales que pueden trabajar mejor con luz que en la
oscuridad; en cada momento que hay más luz, las máquinas trabajan mejor. La
consciencia es la luz y las máquinas son las funciones.
3 Lo que es
útil o lo dañino:
La
observación de las funciones requiere largo trabajo. Es necesario hallar muchos
ejemplos de cada una. Al estudiarlas, veremos inevitablemente que nuestra
máquina no trabaja correctamente; algunas funciones son todas correctas,
mientras otras son indeseables desde el punto de vista de nuestro objetivo.
Pues debemos tener un objetivo, de lo contrario ningún estudio dará resultado
alguno. Si comprendemos que estamos dormidos, el objetivo es despertar; si
comprendemos que somos máquinas, el objetivo es cesar de ser máquinas. Si
queremos ser más conscientes, debemos estudiar qué nos impide recordarnos. De
modo que tenemos que introducir cierta valorización de las funciones desde el
punto de vista de si son útiles o dañinas para el recuerdo de sí.
De
modo que hay dos líneas de estudio: el estudio de las funciones de nuestros centros,
y el
estudio
de las funciones innecesarias o dañinas.
La máquina humana tiene 4 funciones funciones
diferentes:
1° El pensar (o intelecto).
2° El sentir (o emociones).
3° La función instintiva (todo el trabajo interno
del organismo).
4° La función motriz (todo el trabajo externo del
organismo, el movimiento en el espacio,
etc.)
5° La sexualidad
(división de géneros)
Además de estas cinco, hay otras dos funciones para
las cuales no tenemos nombre en el lenguaje ordinario. Estas aparecen sólo en
los estados superiores de conciencia: una, la función emocional superior, que
aparece en el estado de conciencia de sí; y otra, la función intelectual
superior, que aparece en el estado de conciencia objetiva. Como no estamos en estos
estados de conciencia, no podemos estudiar estas funciones o experimentar con
ellas.
Tratemos ahora de comprender las cuatro funciones principales. El estudio debe comenzar por el estudio de las 4
funciones el pensar, el sentir, la función instintiva, y la función motriz. La
función sexual sólo se puede estudiar mucho después; esto es, cuando estas
cuatro funciones hayan sido suficientemente comprendidas
Daré por sentado que para ustedes es claro lo que yo
quiero decir por la función intelectual o función de pensar. En ella están incluidos
todos los procesos mentales: la percepción de impresiones, la formación de
representaciones y de conceptos, el raciocinio, la comparación, la afirmación,
la negación, la formación de palabras, la facultad de hablar, la imaginación, y
así sucesivamente.
La segunda función es el sentir o las emociones: la
alegría, la pena, el miedo, el asombro, etc. Aun si están seguros de que está
claro para ustedes el cómo y en qué difieren las emociones de los pensamientos,
les aconsejaría que revisen sus puntos de vista a este respecto. En nuestra
manera ordinaria de pensar y de hablar mezclamos pensamientos y sentimientos;
pero para comenzar el
estudio de sí es necesario diferenciar cuál es cuál.
Tomará más tiempo el comprender las dos funciones
que siguen, instintiva y motriz, ya que en ningún sistema ordinario de
psicología están descritas y divididas de manera correcta. Las palabras
"instinto", "instintivo" se emplean por lo general en
sentido equivocado, y muy a menudo sin sentido alguno. En especial, por lo general
se le asigna al instinto funciones externas
que son en realidad funciones motrices y algunas
veces emocionales.
La función instintiva en el hombre incluye cuatro
clases diferentes de funciones:
·
PRIMERO:
Todo el trabajo interno del organismo,
·
SEGUNDO:
Los así llamados cinco sentidos: la vista, el oído, el olfato, el gusto, el
tacto;
·
TERCERO:
Todas las emociones físicas; es decir, todas las sensaciones físicas que son agradables
o desagradables.
·
CUARTO:
Todos los reflejos,
La función motriz comprende todos los movimientos
externos tales como el caminar, el escribir, el hablar, el comer, y sus
memorias. También pertenecen a la función motriz aquellos movimientos que en el
lenguaje ordinario se llaman "instintivos", tales como el atrapar,
sin pensarlo, un objeto que se cae.
La diferencia entre la función instintiva y la
motriz es muy clara y puede ser fácilmente comprendida si uno simplemente
recuerda que todas las funciones instintivas, sin excepción, son innatas y que para usarlas no es
necesario aprenderlas; mientras que, por el otro lado, ninguna de las funciones
motrices son innatas y uno tiene que aprenderlas
todas, tal como el niño aprende a caminar, o como se aprende a escribir o a
dibujar.
El diagrama
representa a un
hombre de pie, de perfil, mirando hacia la izquierda, e indica la posición
relativa de los centros, de manera muy esquemática.
El centro de
gravedad y velocidad Cada centro tiene lo que se llama su "centro de
gravedad". El centro de gravedad
del centro intelectual está en el cerebro; el centro
de gravedad del centro emocional está en el plexo solar; los centros de
gravedad de los centros motor e instintivo están en la médula espinal.
Uno de los principios más importantes que se debe
comprender en relación con los centros es la gran diferencia en sus
velocidades, es decir, una diferencia en las velocidades de sus funciones.
El más lento es el centro intelectual. Luego -aunque
mucho más rápidos- vienen los centros motor e instintivo, que tienen más o
menos la misma velocidad. El más rápido de todos es el centro emocional, aun
cuando en el estado de "sueño despierto" muy raramente trabaje con
nada que se aproxime a su verdadera velocidad, y por lo general trabaja a la
velocidad de los centros instintivo
y motor.
La Divisiones positiva
negativa
Otra característica de los centros, la que
posteriormente nos dará muy buen material para la observación de sí y para el
trabajo sobre nosotros mismos.
Se supone que cada centro está dividido en dos
partes: positiva y negativa.
Esta división es particularmente clara en el centro
intelectual y en el centro instintivo.
Todo el trabajo del centro intelectual está dividido
en dos partes: afirmación y negación; sí y no.
En cada momento de nuestro pensar, uno de los dos
prevalece sobre el otro o, en momentos de igual fuerza, llegan a la indecisión.
La parte negativa del centro intelectual es tan útil como la positiva, y
cualquier debilitamiento en la fuerza de una con respecto de otra acarrea
desórdenes mentales.
En el trabajo del centro instintivo, la división es
también bastante clara, y ambas partes, positiva y negativa, o agradable y
desagradable, son igualmente necesarias para una justa orientación en la vida.
Las sensaciones agradables de sabor, olor, tacto,
temperatura, calor, frescura, aire fresco, todas indican condiciones que son
beneficiosas para la vida; y las sensaciones desagradables de mal sabor, de mal
olor, de contacto desagradable, la sensación de calor opresivo o de frío extremo,
todas indican condiciones que pueden ser dañinas para la vida.
Se puede entonces decir definitivamente que no es
posible ninguna orientación verdadera en la vida si no se tienen ambas
sensaciones: las agradables y las desagradables. Ellas son la verdadera guía de
toda vida animal en la tierra y cualquier falla en ellas produce una falta de
orientación y por consiguiente un peligro de enfermedad o de muerte. Piensen en
qué rápido se envenenaría un
hombre si perdiera todo sentido del sabor y del olor
o si, de alguna manera no natural, venciera su disgusto natural por sensaciones
desagradables.
En el centro
motor la división en dos partes, positiva y negativa, sólo tiene un significado
lógico; es decir, el movimiento en oposición al reposo. Para la observación
práctica no tiene utilidad.
En el centro emocional, a primera vista, la división
es muy simple y obvia. Si tomamos emociones agradables, tales como alegría,
simpatía, afecto, confianza en sí mismo, como pertenecientes a la parte
positiva, y emociones desagradables, tales como aburrimiento, irritación,
celos, envidia, miedo, como pertenecientes a la parte negativa, las cosas
parecerán muy simples; pero en realidad son mucho más complicadas.
Para comenzar, en el centro emocional no hay una
parte negativa natural. La mayoría de las emociones negativas son artificiales;
no pertenecen al mismo centro emocional y están basadas en emociones
instintivas que les son completamente extrañas, pero que son transformadas por
la imaginación y la identificación.
Las emociones
positivas tales como "amor", "esperanza",
"fe", en el sentido que se les comprende
usualmente -es decir, como emociones permanentes son imposibles para un hombre
en el estado ordinario de conciencia. Ellas requieren estados de conciencia más
elevados, requieren la unidad interior, la conciencia de sí, un "Yo"
permanente, y la voluntad.
Las emociones positivas son emociones que no pueden
llegará ser negativas. Pero todas nuestras emociones agradables tales como
alegría, simpatía, afecto, confianza en sí mismo, pueden, en cualquier momento,
convertirse en aburrimiento, irritación, envidia, miedo, etc. El amor se puede
convertir en celos o miedo a perder lo que uno ama, o en cólera u odio; la esperanza
puede convertirse en ensueño y en la expectativa de quimeras, y la fe puede convertirse
en superstición y en una débil aceptación de un reconfortante disparate.
Hasta una emoción puramente intelectual -el deseo de
conocimiento- o una emoción estética -es decir, un sentimiento de belleza o
armonía- si se llega a mezclar con identificación, se une
de inmediato con emociones de orden negativo tales
como el orgullo, la vanidad, el egoísmo, la presunción, etc.
Se puede entonces decir, sin posibilidad de
equivocarnos, que no podemos tener emociones positivas. Al mismo tiempo, en la
práctica, no tenemos emociones negativas que existan sin imaginación ni
identificación.
Partes y subpartes
de los centros
Ahora debemos regresar al estudio de los centros y
al estudio de la atención y del recuerdo de sí, porque estos son los únicos
caminos a la comprensión.
Además de la división en dos partes, positiva y
negativa -que, como hemos visto, no es la misma en los diferentes centros, cada
uno de los cuatro centros está dividido en tres partes. Estas tres partes
corresponden a la definición de los mismos centros. La primera parte es
"mecánica", incluyendo los principios motor e instintivo, o predominando
uno de ellos; la segunda es “emocional”, y la tercera es “intelectual”. El
siguiente diagrama muestra la posición de las partes en el centro intelectual.
El centro intelectual está dividido en dos partes, positiva y negativa; cada una
de estas dos partes está dividida a su vez en otras tres. Por lo tanto el
centro intelectual en realidad se compone de seis partes.
Cada una de estas seis partes, a su vez está
subdividida en tres partes: mecánica, emocional e intelectual. Pero sobre esta
subdivisión hablaremos mucho después, con excepción de una, es decir, la parte
mecánica del centro intelectual, de la cual hablaremos ahora.
La división de un centro en tres partes es muy
simple. Una parte mecánica trabaja casi automáticamente; no requiere ninguna
atención. Pero debido a esto no se puede adaptar a un cambio de circunstancias,
no puede "pensar", y continúa trabajando de la manera en que comenzó,
aun cuando las circunstancias hayan cambiado completamente.
En el centro intelectual, la parte mecánica incluye
en sí misma todo el registro de impresiones, recuerdos y asociaciones. Esto es
todo lo que debería hacer normalmente, es decir, cuando otras partes hacen su
trabajo. Nunca debería contestar a las preguntas dirigidas a todo el centro,
nunca debería tratar de resolver sus problemas, y nunca debería decidir nada.
Desgraciadamente, de hecho, siempre está lista para
decidir y siempre contesta a las preguntas de toda clase, de manera muy
estrecha y limitada, con frases hechas, en jerga, con lemas políticos.
Todos estos y muchos otros elementos de nuestras
reacciones habituales forman el trabajo de la parte mecánica del centro
intelectual.
Esta parte tiene nombre propio. Se llama
"aparato formatorio" o algunas veces "centro formatorio".
El trabajo de la parte emocional requiere atención
plena, pero en esta parte del centro la atención no requiere ningún esfuerzo.
Es atraída y mantenida por el mismo asunto, muy a menudo a través de la
identificación, que generalmente es llamada "interés", o "entusiasmo",
o "pasión" o "devoción".
La parte intelectual del centro intelectual incluye
en sí misma una capacidad de creación, construcción, invención y
descubrimiento. No puede trabajar sin atención, pero la atención en esta parte
del centro debe ser controlada y mantenida allí por la voluntad y el esfuerzo.
Este es el criterio principal al estudiar las partes
de los centros. Si las tomamos desde el punto de vista de la atención sabremos
de inmediato en cual parte de los centros estamos. Sin atención, o con una
atención errante, estamos en la parte mecánica; con la atención atraída por el
objeto de la observación o reflexión y mantenida allí, estamos en la parte
emocional; con la atención
controlada y mantenida por voluntad en el objeto,
estamos en la parte intelectual.
Al mismo tiempo, el mismo método muestra cómo hacer
trabajar las partes intelectuales de los centros. Al observar la atención y
tratando de controlarla, nos imponemos el trabajar en las partes intelectuales
de los centros, porque el mismo principio se refiere por igual a todos los
centros, aunque podría no ser tan fácil para nosotros el distinguir las partes
intelectuales en los otros centros, como por ejemplo la parte intelectual del
centro instintivo, que trabaja sin ninguna atención que nosotros podamos
percibir o controlar.
Tomemos el centro emocional. No hablaré por ahora
sobre las emociones negativas. Tomaremos solamente la división del centro en
las tres partes: mecánica, emocional e intelectual.
La parte mecánica consiste en la clase más barata de
humor prefabricado y un sentido grosero de lo cómico, el amor a la excitación,
el amor a los espectáculos sensacionalistas, el amor a la pompa, el
sentimentalismo, el amor por estar en la muchedumbre y ser parte de ella, la
atracción por las (parte mecánica motora- instintiva) emociones masivas de toda clase y la completa
desaparición de uno mismo en las más bajas emociones semi animales: crueldad,
egoísmo, cobardía, envidia, celos, etc.
La parte emocional puede ser muy diferente en
distintas personas. Puede incluir en sí misma un sentido del humor o un sentido
de lo cómico tanto como una emoción religiosa, una emoción estética, una
emoción moral y, en este caso, puede llevar al despertar de la conciencia
moral. Pero con la identificación puede ser algo bastante diferente, puede ser
muy irónica, sarcástica, burlona, cruel, obstinada, mala y celosa, sólo que de
manera menos primitiva que la parte mecánica.
La parte intelectual del centro emocional (con la
ayuda de las partes intelectuales de los centros motor e instintivo) incluye en
sí misma el poder de creación artística. En aquellos casos en que las partes
intelectuales de los centros motor e instintivo, que son necesarias para la
manifestación de la facultad creativa, no estén lo suficientemente educadas o
no les correspondan en su desarrollo,
se pueden manifestar en sueños. Eso explica los
bellos y artísticos sueños de personas que por lo demás no son nada artísticas.
La parte intelectual del centro emocional es también
el asiento principal del centro magnético. Lo que quiero decir es que si el
centro magnético existe sólo en el centro intelectual o en la parte emocional
del centro emocional, no puede ser lo suficientemente fuerte para ser efectivo
y siempre está expuesto a cometer errores o a fallar. Pero la parte intelectual
del centro emocional, cuando está totalmente desarrollada y trabaja con todo su
poder, es un camino hacia los centros
superiores.
En el centro motor, la parte mecánica es automática.
Todos los movimientos automáticos, que en el lenguaje ordinario se llaman
"instintivos", le pertenecen, así como la imitación y la capacidad para
la imitación que desempeña un papel tan grande en la vida.
La parte emocional del centro motor está conectada
principalmente con el placer del movimiento.
El amor a los deportes y a los juegos deberían
pertenecer normalmente a esta parte del centro motor, pero cuando la
identificación y otras emociones se llegan a mezclar con él, muy raramente se
encuentra allí, y en la mayoría de los casos el amor a los deportes está en la
parte motriz de cualquiera de los centros intelectual o emocional.
La parte intelectual del centro motor es un
instrumento muy importante y muy interesante. Todo el que alguna vez haya hecho
bien cualquier tipo de trabajo físico, cualquiera que sea éste, sabe que cada
tipo de trabajo necesita muchas invenciones. Uno tiene que inventar sus propios
pequeños métodos para todo lo que uno hace. Estas invenciones son el trabajo de
la parte intelectual del centro motor, y muchas otras invenciones del hombre
también necesitan el trabajo
de la parte intelectual del centro motor. El poder
de imitar a voluntad la voz, entonaciones, y gestos de otras personas, tal como
la poseen los actores, también pertenece a la parte intelectual del centro
motor; pero en grados más altos o mejores está mezclada con el trabajo de la
parte intelectual del centro emocional.
El trabajo del centro instintivo está muy bien
escondido de nosotros. Conocemos realmente, es decir, sentimos y podemos
observar, sólo la parte sensorial y emocional.
La parte mecánica incluye en si misma sensaciones
habituales que muy a menudo no las notamos en absoluto, pero que sirven de
fondo para otras sensaciones; también incluye movimientos instintivos en el
significado correcto de la expresión, es decir, todos los movimientos internos tales
como la circulación de la sangre, el movimiento del alimento en el organismo y
los reflejos internos y externos.
La parte intelectual es muy grande y muy importante.
En el estado de conciencia de sí o al aproximársele, uno puede entrar en
contacto con la parte intelectual del centro instintivo y aprender bastante de
ella en lo concerniente al funcionamiento de la máquina y a sus posibilidades.
La parte intelectual del centro instintivo es la mente detrás de todo el
trabajo del organismo, una mente bastante diferente de la mente intelectual.
El estudio de las partes de los centros y de sus
funciones especiales requiere cierto grado de recuerdo de sí. Sin recordarse a
sí mismo uno no se puede observar por un tiempo suficientemente largo o lo
suficientemente claro como para sentir y comprender la diferencia de funciones
que pertenecen a distintas partes de los diferentes centros.
El estudio de la atención muestra las partes de los
centros mejor que cualquier otra cosa, pero el estudio de la atención también
requiere cierto grado de recuerdo de sí.
Muy pronto se darán cuenta de que todo su trabajo
sobre sí mismos está conectado con el recuerdo de sí y que no puede proseguir
exitosamente sin él. Y el recuerdo de sí es un despertar parcial, o el comienzo
del despertar. Naturalmente -y esto debe ser muy claro- no se puede realizar
ningún trabajo en el sueño.
Ejercicio:
Programarse y hacer
un plan para observar los centros, no se
puede observar todo a la vez. Por ejemplo distinguir durante el día la parte
positiva y negativa del intelecto o
Aun si están seguros de que está claro
para ustedes el cómo y en qué difieren las emociones de los pensamientos, les
aconsejaría que revisen sus puntos de vista a este respecto.
Tener en cuenta que
hay que ver este funcionamiento en uno mismo, no acumular saber intelectual.
Anotar en un cuaderno,
un poquito todos los días.
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