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miércoles, 9 de marzo de 2011

LA POSIBLE EVOLUCIÓN


ACERCA DE LA POSIBLE EVOLUCIÓN 2

Cuando comprendamos la importancia del estudio del hombre desde el punto de vista de su evolución, comprenderemos que la primera respuesta a la pregunta: ¿qué es psicología?
debería ser que la psicología es el estudio de los principios, leyes, y hechos de la posible evolución del hombre.
Aquí, en estas conferencias, hablaré sólo desde este punto de vista.
Nuestra primera pregunta será: ¿qué quiere decir la evolución del hombre?, y la segunda: ¿se requieren condiciones especiales para ello?
Con respecto a modernos y ordinarios puntos de vista sobre el origen del hombre y su previa evolución, debo decir ante todo que no pueden ser aceptados. Debemos darnos cuenta de que no
sabemos nada acerca de su origen y que no tenemos pruebas de la evolución física o mental del hombre.
Por el contrario, si tomamos la humanidad histórica, es decir, la humanidad de los últimos diez o quince mil años, podemos encontrar señales inconfundibles de un tipo de hombre superior, cuya presencia se puede establecer ante la evidencia de monumentos antiguos y conmemorativos que la humanidad actual no puede repetir o imitar.
Con respecto al hombre prehistórico o a esas criaturas de aspecto parecido al hombre y sin embargo, al mismo tiempo, tan diferentes de él, cuyos huesos se encuentran en yacimientos del
período glacial o pre-glacial, podemos aceptar la muy plausible idea de que esos huesos pertenecen a un ser bastante distinto del hombre, que pereció hace mucho tiempo.
Al negar la evolución anterior del hombre, tenemos que negarle cualquier posibilidad de evolución mecánica futura; es decir, una evolución que se desarrolle por sí sola, de acuerdo con
las leyes de la herencia y de la selección, sin esfuerzos conscientes del hombre, y sin una comprensión de su posible evolución.
Nuestra idea fundamental va a ser que el hombre, tal como lo conocemos, no es un ser completo; que la naturaleza lo desarrolla sólo hasta un cierto punto y que luego lo deja, para que siga desarrollándose por sus propios esfuerzos e iniciativas, o vivir y morir tal cual nació, o degenerar y perder su capacidad de desarrollo.
En este caso la evolución del hombre querrá decir el desarrollo de ciertas cualidades y rasgos interiores que generalmente permanecen sin crecer y que no pueden desarrollarse por sí solos. La experiencia y la observación muestran que ese desarrollo es posible sólo en ciertas condiciones determinadas, con esfuerzos de cierta clase por parte del hombre mismo, y con ayuda suficiente de aquellos que comenzaron antes un trabajo similar y que ya han obtenido un cierto grado de
desarrollo, o por lo menos cierto conocimiento de los métodos.
Tenemos que comenzar con la idea de que sin esfuerzos es imposible la evolución; sin ayuda, igualmente, es imposible.
Después de lo cual tenemos que comprender que, en el camino del desarrollo, el hombre tiene que hacerse un ser diferente, y tenemos que aprender y comprender en qué sentido y en qué dirección el hombre tiene que hacerse un ser diferente; es decir, qué significa ser un ser diferente.
Luego tenemos que comprender que no todos los hombres pueden desarrollarse y llegar a ser seres diferentes.
La evolución es cuestión de esfuerzos personales, y en relación con la masa de la humanidad la evolución es una rara excepción. Puede parecer extraño, pero debemos darnos cuenta de que no sólo es rara, sino que cada vez está llegando a ser más y más rara.
Por supuesto, surgen muchas preguntas de lo dicho anteriormente:

¿Qué significa que en el camino de la evolución el hombre tiene que llegar a ser un ser diferente?
¿Qué quiere decir un "ser diferente"?
¿Cuáles son las cualidades o rasgos interiores que pueden ser desarrollados en el hombre, y cómo se puede lograr?
¿Por qué no se pueden desarrollar todos los hombres y llegar a ser seres diferentes? ¿Por qué tal injusticia?

Trataré de contestar a estas preguntas y comenzaré por la última.
¿Por qué no se pueden desarrollar todos los hombres y llegar a seseres diferentes?
La respuesta es muy sencilla. Porque no lo quieren. Porque no saben nada acerca de ello y, aunque se les diga, sin una larga preparación, no podrán comprender lo que significa.
La idea principal es que para hacerse un ser diferente un hombre debe quererlo mucho y por muy largo tiempo. Un deseo pasajero o vago, basado en el descontento con las condiciones exteriores, no creará el impulso suficiente.
La evolución del hombre depende de su comprensión de lo que puede conseguir, y de lo que tiene que dar para ello.
Si el hombre no lo quiere, o si no lo quiere con suficiente intensidad, y no hace los esfuerzos
necesarios, nunca se desarrollará. De manera que en esto no hay injusticia. ¿Por qué debería tener lo que no quiere? Si al hombre se le forzara a convertirse en un ser diferente, cuando está satisfecho de lo que es, esto si sería entonces injusticia.
Ahora preguntémonos qué significa un ser diferente. Si consideramos todo el material que podamos conseguir, que se refiera a esta proposición, encontramos la afirmación de que al hacerse
un ser diferente el hombre adquiere muchas nuevas cualidades y poderes que no posee ahora. Esta es una afirmación común encontrada en toda clase de sistemas que admiten la idea de un
crecimiento psicológico o interior del hombre.
Pero esto no es suficiente. Aun la descripción más detallada de estos nuevos poderes no nos ayudará en forma alguna a comprender cómo aparecen ni de dónde vienen.
En las teorías generalmente conocidas falta un eslabón, aun en aquellas que acabo de mencionar que están basadas en la idea de la posibilidad de evolución del hombre.
La verdad es que antes de que el hombre adquiera cualesquiera nuevas facultades o poderes, que no conoce ni posee ahora, tiene que adquirir facultades y poderes que tampoco posee, pero que se arroga a sí mismo; es decir, que cree que las conoce y que las puede usar o
controlar.
Este es el eslabón que falta, y éste es el punto más importante.
Por el camino de la evolución, que ha sido descrito como un camino basado en el esfuerzo y en la ayuda, el hombre debe adquirir cualidades que cree que ya posee, pero sobre las cuales se engaña a sí mismo.
Para poder comprenderlo mejor, y saber qué facultades y poderes puede adquirir el hombre, tanto completamente nuevos como inesperados, y también aquellos que se imagina que ya posee, tenemos que partir del conocimiento general que tiene el hombre de sí mismo. Y así llegamos, de inmediato, a un hecho muy importante.
El hombre no se conoce a sí mismo.
No conoce, ni sus propias limitaciones, ni sus propias posibilidades. Ni siquiera conoce lo mucho que no se conoce.
El hombre ha inventado muchas máquinas, y sabe que una máquina complicada necesita algunas veces años de estudio cuidadoso antes de poder usarla o controlarla. Pero no aplica este conocimiento a sí mismo, aunque él mismo sea una máquina mucho más complicada que cualquier máquina que ha inventado.

Tiene toda clase de ideas falsas acerca de sí mismo. Ante todo, no se da cuenta de que él es verdaderamente una máquina.
¿Qué quiere decir que el hombre es una máquina?
Quiere decir que no tiene movimientos independientes, ni dentro ni fuera de él. Es una máquina que es puesta en movimiento por influencias externas y por impactos exteriores. Todos sus
movimientos, acciones, palabras, ideas, emociones, humores y pensamientos son producidos por influencias exteriores. Por sí mismo, es tan sólo un autómata con cierta provisión de recuerdos de
experiencias previas y cierta cantidad de energía de reserva. Tenemos que comprender que el hombre no puede hacer nada.
Pero él no se da cuenta de ello y se atribuye la capacidad de hacer. Esta es la primera cosa falsa que el hombre se arroga.
Esto tiene que comprenderse con toda claridad. El hombre no puede hacer. Todo lo que el hombre cree que hace, en realidad sucede. Sucede exactamente como "llueve" o "nieva".
En español no hay formas impersonales de verbos que se puedan usar en relación con las acciones
del hombre. De manera que tenemos que seguir diciendo que el hombre piensa, lee, escribe, ama, odia, comienza guerras, pelea, etc. En realidad todo ello sucede.
El hombre no puede moverse, pensar o hablar de motu propio. Es una marioneta tirada de aquí y de allá por hilos invisibles. Si así lo comprende puede aprender más sobre sí mismo, y tal vez entonces las cosas comiencen a cambiar para él. Pero si no puede darse cuenta ni comprender su total mecanicidad, o si no quiere aceptarla como un hecho, no puede aprender nada más y las cosas no pueden cambiar para él.
El hombre es una máquina, pero una máquina muy peculiar. Es una máquina que, en las circunstancias adecuadas, y con el tratamiento adecuado, puede saber que es una máquina.
Al darse plena cuenta de ello puede encontrar los medios para dejar de ser una máquina.

• P. Ouspensky, Psicología de la Posible Evolución del Hombre, 1945, publicado 1950

sábado, 15 de enero de 2011

LA POSIBLE EVOLUCIÓN


Acerca de la Psicología de la Posible Evolución:


Os hablaré del estudio de la psicología, pero debo preveniros que la psicología a que me refiero es muy distinta de cuanto podáis conocer con este nombre.
Debo decir ante todo que en el curso de su historia la psicología nunca sea hallado a un nivel tan bajo como actualmente. H, a tal perdido todo contacto con su origen, y todo su sentido a tal punto que es difícil definir hoy el término “psicología”, es decir, precisar qué es la psicología y qué estudia. Y eso a pesar de que jamás se han visto tantas teorías psicológicas ni tantos libros sobre psicología como hoy se ven.
La psicología es llamada a veces una ciencia nueva. Nada más falso. La psicología es tal vez la ciencia más antigua, y desgraciadamente, en sus aspectos esenciales, una ciencia olvidada.
¿Cómo definir la psicología? Para comprenderlo hay que darse cuenta de que, excepto en los tiempos modernos, la psicología jamás existió bajo su propio nombre. Por una u otra razón siempre fue sospechada de tendencias falsas o subversiva, de carácter religioso, político o moral, y tuvo que usar diferentes disfraces.
Durante milenios la psicología existió nombre de filosofía. En la India todas las formas de Yoga, que son esencialmente psicología, se describen como uno de los sistemas de filosofía. Las enseñanzas sufíes, que son de primer orden psicológicos, son consideradas en parte religiosas, en parte metafísicas. En Europa, hasta no hace mucho tiempo, en los años del siglo XIX, muchas obras de psicología eran citadas como “filosofía”. Y aunque casi todas las subdivisiones de la filosofía, tales como la lógica, la teoría del conocimiento, la ética y la estética, conciernen al trabajo del pensamiento humano o de los sentidos, se consideraba la psicología como inferior a la filosofía y relacionada sólo con los aspectos más bajos o triviales de la naturaleza humana.
Paralelamente a su existencia bajo el nombre de filosofía, la psicología existió durante mucho tiempo asociada a una u otra religión. Esto no significa que religión y psicología hayan sido jamás una sola y misma cosa, ni que la relación entre religión y psicología haya sido reconocida. Pero es indudable que casi todas las religiones conocidas _ no hablo, evidentemente, de las seudo religiones modernas_ desarrollaron tal o cual especie de enseñanza psicológica, acompañada a menudo de ciertas prácticas, al punto que con frecuencia el estudio de la religión comportaba por sí mismo el de la psicología.

En la literatura religiosa más ortodoxa de diferentes países y diversas épocas se hallan excelentes obras sobre psicología. Por ejemplo, esa compilación de autores que datan de los primeros tiempos del cristianismo y que se conoce bajo el título general de Philokalia (1) usada todavía en nuestros días en la iglesia oriental, especialmente para instrucción de los monjes.
1-Se trata de un conjunto de textos sobre la oración y la contemplaciónque va desde los Padres del desierto y Evagro el Póntico (s.IV) a Gregorio Palamas (1296-1359), Calixto II (que fue patriarca de Constantinopla en 1397y algunos monjes hesicastas anónimosde los S XIV y XV, pasando por San Juan Climaco (580- 650) , Máximo el Confesor(S.VII), Hesiquio (s. VII-VIII)y muchos otros padres de Medio Oriente. El propósitode esta quia “infalible de la contemplación”(Según la expresión de su propio autordel Monte Athos, Nicodemo de Halgiorita(1749-¡809)es indicar la vía más cortay más fácil para la plegaria, considerada como clave y medio de retornoal “Reino Interior”. Esta víacomporta tres fases: éticao preparatoria (reglas de vida), psicotécnicas(disciplinas respiratoriasy monodeismo) y sacramental o teúrgica (invocación repetida del nombre de Jesús o corta plegaria jaculatoria).Nota extraida del diccionario delle Opere, de Bompiari.)

En el tiempo en que la psicología estaba ligada a la filosofía y a la religión, existía también bajo la forma de Arte, Poesía, Tragedia, Escultura, Danza, la Arquitectura misma, eran medios de transmisión del conocimiento psicológico. Las catedrales góticas, por ejemplo eran esencialmente tratados de psicología.
En la antigüedad, antes que la filosofía, la religión y el arte adoptaran formas independientes bajo las cuales las conocemos hoy, la psicología hallaba su expresión en los Misterios, tales como los de Egipto y Grecia antiguos.
Más tarde, desaparecidos los Misterios, la psicología sobrevivió bajo la forma de enseñanzas simbólicas, que ora se hallaban ligadas a la religión de la época, ora no lo estaban, tales como Astrología, la Alquimia, la Magia y entre las más modernas, la Masonería, el Ocultismo y la Teosofía.
Aquí es indispensable observar que todos los sistemas doctrinas psicológicos todos los que existen o existieron abiertamente como los que permanecieron ocultos o disfrazados, pueden dividirse en dos categorías principales:
Primero: las doctrinas que estudian al hombre tal como ellas lo encuentran, o tal como lo suponen o imaginan. La “psicología científica” moderna, o lo que se conoce con este nombre, pertenece a esta categoría.
Segundo: las doctrinas que estudian al hombre no ya desde el punto de vista de lo que es, o de lo que parece ser, sino desde el punto de vista de de su evolución posible.
Estas últimas son en realidad las doctrinas originales, o en todo caso las más antiguas, y sólo ellas permiten comprender el olvidado origen de la psicología y su significado.
Cuando hayamos reconocido cuán importante es, en el estudio del hombre, el punto de vista de su posible evolución, comprenderemos que la primera respuesta a la pregunta: ¿qué es la psicología? debería ser: La psicología es el estudio de los principios, leyes y hechos relativos a la posible evolución del hombre.


Desde este punto de vista tenemos nuestro primer hito acerca de qué es Cuarto Camino. En la próxima entrada abordaremos la pregunta: ¿Qué significa la evolución del hombre? Y la segunda ¿exige condiciones especiales?

· P. Ouspensky, Psicología de la Posible Evolución del Hombre, 1945, publicado 1950

miércoles, 28 de julio de 2010

El Cuarto Camino


“Las ideas son una llamada perentoria, una llamada hacia otro mundo, una llamada de alguien que sabe y que puede mostrarnos el camino. Pero la transformación del ser humano requiere algo más. Sólo puede llevarse a cabo si hay un verdadero encuentro entre la fuerza consciente que desciende, y la total entrega que le responde. Esto da por resultado una fusión.

“Entonces puede aparecer una nueva vida en un nuevo conjunto de condiciones que sólo las puede crear y desarrollar quien tenga una conciencia objetiva.

“Mas para comprender esto, uno mismo debe haber pasado por todas las etapas de este desarrollo.

“Sin tal experiencia y comprensión, el trabajo perderá su efectividad y las condiciones serán interpretadas erróneamente; no serán dadas en el momento adecuado y veremos situaciones y esfuerzos que permanecen en el nivel de la vida ordinaria y que se repiten inútilmente”.

De la introducción de Jeanne de Salzmann al libro
Perspectivas desde el mundo real
Editorial Ganesha, Caracas, 2007





Bibliografía
Obras de G. I. Gurdjieff

Relatos de Gurdjieff: Relatos de Belcebú a su Nieto en Video
Subtitulado al Español

Relatos de Belcebú a su Nieto en Videos
Subtitulados al Español


•Relatos de Belcebú a su nieto, Libro 2



Relatos de Belcebú a su nieto, Libros Completos,
.una traducción que no es igual a otras ediciones por ejemplo la de Editorial Sirio

Editorial Sirio Los tres Libros en 1 $240.- Argentina 

Editorial Ganesha en tres Tomos  $120 C/tomo



•Relatos de Belcebú a su nieto, Libros  I, II y III
Colección Ganesha, Editorial Ganesha, Caracas, 2001.


•Encuentros con hombres notables,

Editorial Sirio

Edit. Ganesha, hay otra versión de Tapa

•La vida es real sólo cuando “Yo soy”,

Editorial Sirio
Editorial Ganesha



•Perspectivas desde el mundo real,


Editorial Sirio



Colección Ganesha, Editorial Ganesha, Caracas, 2007.
Obras de P. D. Ouspensky

•Fragmentos de una enseñanza desconocida,
Colección Ganesha, Editorial Ganesha, Caracas, 2004.


•Psicología de la posible evolución del hombre,
Colección Ganesha, Editorial Ganesha, Caracas, 1996.
Otros autores





•G. J. Blom, Gurdjieff El desarrollo armónico: Las grabaciones completas de armonio 1948 1949,
Colección Paracotos, Editorial Ganesha, Caracas, 2008.




•Czeslaw Chejovich, Gurdjieff Mi vida con el maestro,
Colección Paracotos, Editorial Ganesha, Caracas, 2006.



•Thomas de Hartmann, Nuestra vida con el señor Gurdjieff,
Librería Hachette, Buenos Aires, 1979.


•Nathalie de Salzmann de Etievan, ¡No saber es formidable!,
Colección Paracotos, Editorial Ganesha, Caracas, 2007.


•Nathalie de Salzmann de Etievan, Tal como uno hace su cama, se acuesta,
Colección Paracotos, Editorial Ganesha, Caracas, 2008.

•Paul Dukes, De un solo aliento Una interpretación perdida del Padre Nuestro,
Colección Paracotos, Editorial Ganesha, Caracas, 1998.




•Christopher Fremantle, De la atención,
Colección Paracotos, Editorial Ganesha, Caracas, 1996.





•John Fuchs, Cuarenta años tras los pasos de Gurdjieff,
Colección Paracotos, Editorial Ganesha, Caracas, 2004.




















Colección Paracotos, Editorial Ganesha, Caracas, 2006.


•C. Stanley Nott, G. I. Gurdjieff Diario de un alumno,
Colección Paracotos, Editorial Ganesha, Caracas, 2005.


•A. R. Orage, Del amor y otros ensayos,
Colección Paracotos, Editorial Ganesha, Caracas, 2002.



•Bruno de Panafieu, Textos compilados,
Colección Paracotos, Editorial Ganesha, Caracas, 1997.

.







•William Segal, Respirar el instante,
Colección Paracotos, Editorial Ganesha, Caracas, 2004.







•Henri Tracol, Buscador de nacimiento,
Colección Paracotos, Editorial Ganesha, Caracas, 1999.


•Jean Vaysse, Hacia el despertar a sí mismo,
Colección Paracotos, Editorial Ganesha, Caracas, 2005.

La búsqueda de la comprensión del sentido de la vida llevó a Jean Vaysse, en 1947, al encuentro con la enseñanza de Gurdjieff. Trabajando en los grupos de París y más tarde ayudando a dirigirlos, Jean Vaysse sintió que había llegado el momento de expresar, por escrito, una aproximación a la enseñanza de Gurdjieff que facilitara su comprensión para quienes sienten la necesidad, o el deseo, de acercarse al Cuarto Camino.




•René Zuber, ¿Quién es usted, señor Gurdjieff?,
Librería Hachette S.A., Buenos Aires, 1977







IAGF

Fundación Gurdjieff Caracas
www.gurdjieffcaracas.org

miércoles, 21 de julio de 2010

LOS CAMINOS

LOS CUATRO CAMINOS
Primera Parte





LOS CUATRO CAMINOS
FAQUIR MONJE YOGUI Y 4TO. CAMINO

—Dije la última vez que la inmortalidad no es una propiedad con la que nace el hombre, pero
que ella puede ser adquirida. Todos los caminos que conducen a la inmortalidad —los que son
generalmente conocidos y los otros— pueden dividirse en tres categorías:
1. El camino del faquir.
2. El camino del monje.
3. El camino del yogui.
"El camino del faquir es el de la lucha con el cuerpo físico. es el camino del trabajo sobre la
primera habitación. Es largo. difícil y dudoso. El faquir se esfuerza en desarrollar la voluntad
física, el poder sobre el cuerpo. Lo obtiene mediante terribles sufrimientos, torturando al
cuerpo. Todo el camino del faquir está hecho de ejercicios físicos increíblemente penosos. Se

mantiene de pie, en la misma posición, sin movimiento alguno, durante horas, días, meses o
años; o bien, sentado sobre una piedra desnuda, bajo el sol, bajo la lluvia, bajo la nieve,
mantiene los brazos extendidos o bien se tortura con fuego o con un hormiguero en el que
pone sus piernas desnudas, y así sucesivamente. Si no se enferma o no muere, se desarrolla en
él lo que puede llamarse la voluntad física y obtiene entonces la cuarta habitación, es decir, la
posibilidad de formar el cuarto cuerpo. Pero sus otras funciones —emocionales,
intelectuales— permanecen sin desarrollar. Ha conquistado la voluntad, pero no tiene nada en
qué poderla aplicar, no puede hacer uso de ella para adquirir el conocimiento o perfeccionarse
a sí mismo. Por lo general está demasiado viejo para iniciar un trabajo nuevo.
"Pero ahí donde hay escuelas de faquires, también hay escuelas de yoguis. Por lo general los
yoguis no pierden de vista a los faquires y si un faquir obtiene lo que anhela antes de ser
demasiado viejo lo llevan a una de sus escuelas para curarlo; restablecen en él su poder de
movimiento, después de lo cual comienzan a enseñarle. Un faquir tiene que volver a aprender
a hablar y a caminar como si fuera un niño. Pero ahora tiene una voluntad que ha superado
dificultades increíbles y ésta podrá ayudarlo a vencer las dificultades que todavía lo esperan
en la segunda parte de su camino, en la que se tratará de desarrollar las funciones intelectuales
y emocionales.
"Ustedes no se pueden imaginar las pruebas a las que se someten los faquires. Yo no sé si
ustedes han visto a los verdaderos faquires. Por mi parte he encontrado muchos; me acuerdo
de uno de ellos que vivía en el patio interior de un templo de la India; hasta he dormido a su
lado. Día y noche, durante veinte años, se había mantenido sobre la punta de los dedos de las
manos y de los pies. Ya no podía enderezarse ni desplazarse, sus discípulos lo transportaban y
lo llevaban al río, donde lo lavaban como a un objeto. Pero resultados de esta clase no se
obtienen en un día. Piensen en todo lo que ha tenido que sobrellevar, en las torturas que ha
debido sufrir para alcanzar este grado.
"Y un hombre no se convierte en faquir debido a sentimientos religiosos o porque comprende
las posibilidades y los resultados de este camino. En todos los países del Oriente donde
existen faquires, la gente del pueblo tiene la costumbre de prometer a los faquires el niño
nacido después de algún acontecimiento feliz. También se da el caso de que los faquires
adopten huérfanos o le compren sus niños a los indígenas. Éstos se convierten en sus alumnos
y los imitan, ya sea de buen grado o constreñidos a hacerlo; algunos lo hacen sólo en
apariencia, pero hay otros que se convierten realmente en faquires.
"Además, otros siguen este camino simplemente por haber sido fuertemente impresionados al
ver a algún faquir. Cerca de todos los faquires que se pueden ver en los templos, se encuentra
gente que los imita, sentados o de pie, en la misma postura. Naturalmente que no lo hacen por
mucho tiempo, pero algunas veces durante largas horas. Y sucede también que un hombre que
ha entrado accidentalmente en un templo, en un día de fiesta, después de haber comenzado
por imitar a algún faquir que lo había impresionado, no regresa más a su hogar, sino que se
une a la multitud de discípulos; más tarde él mismo llegará a ser faquir. Ustedes deben
comprender que en estos casos yo no le doy a la palabra faquir su sentido propio. En Persia el
término faquir significa simplemente un mendigo; en la India, los juglares, los saltimbanquis,
a menudo se denominan ellos mismos faquires. Y los europeos, especialmente los europeos
cultos, le dan a menudo el nombre de faquir a los yoguis, lo mismo que a los monjes errantes
de diversas órdenes.
"Pero en realidad, el camino del faquir, el camino del monje y el camino del yogui, son
enteramente diferentes. Hasta ahora no he hablado sino de los faquires. Es el primer camino.
"El segundo es el del monje. Es el camino de la fe, del sentimiento religioso y de los
sacrificios. Un hombre que no tuviera muy fuertes emociones religiosas y una imaginación
religiosa muy intensa, no podría llegar a ser un «monje» en el verdadero sentido de la palabra.
El camino del monje es también muy duro y muy largo. El monje pasa años y decenas de años

luchando contra sí mismo; pero todo su trabajo está concentrado sobre la segunda habitación,
sobre el segundo cuerpo, es decir, sobre los sentimientos. Sometiendo todas sus otras
emociones a una sola, que es la fe, desarrolla en sí mismo la unidad, la voluntad sobre las
emociones, y por este camino alcanza la cuarta habitación. Pero su cuerpo físico y sus
capacidades intelectuales pueden quedarse sin desarrollo. Para poder servirse de lo que él
habrá obtenido, tendrá que cultivarse física e intelectualmente. Esto no se podrá realizar sino
por medio de nuevos sacrificios, de nuevas austeridades, de nuevos renunciamientos. Un
monje tiene que llegar a ser un yogui y un faquir. Son muy escasos los que llegan tan lejos;
más escasos aún los que llegan a triunfar sobre todas las dificultades. La mayoría muere antes
de arribar a esto o no llega a ser «monjes» sino en apariencia.
"El tercer camino es el del yogui. Es el camino del conocimiento, el camino del intelecto. El
yogui trabaja sobre «la tercera habitación» para llegar a penetrar en la cuarta por medio de sus
esfuerzos intelectuales. El yogui llega a alcanzar «la cuarta habitación» al desarrollar su
intelecto, pero su cuerpo y sus emociones quedan sin desarrollarse y, como el faquir y el
monje, es incapaz de sacar partido de su victoria. Lo sabe todo pero no puede hacer nada. Para
ser capaz de hacer debe conquistar el dominio sobre su cuerpo, sobre sus emociones, es decir
sobre la primera y la segunda habitación. Para lograr esto, le es necesario comenzar a trabajar
de nuevo, y no obtendrá resultados sin esfuerzos prolongados. En este caso, sin embargo, él
tiene la ventaja de comprender su posición, de conocer lo que le falta, lo que debe hacer, y la
dirección que debe seguir. Pero, así como en el camino del faquir o del monje, también en el
del yogui son muy escasos los que adquieren tal conocimiento, ES decir, obtienen el nivel en
el que un hombre puede saber a dónde va. La mayoría se detiene en un cierto grado de
desarrollo y no va más lejos.
"Los caminos también difieren mucho los unos de los otros en relación al maestro, o al guía
espiritual.
"En el camino del faquir un hombre no tiene maestro en el verdadero sentido de la palabra. En
este caso, el maestro no enseña, simplemente sirve de ejemplo. El trabajo del alumno se limita
a imitar al maestro.
"El hombre que sigue el camino del monje tiene un maestro y parte de sus deberes, parte de su
tarea, consiste en tener una fe absoluta en él, en someterse por completo a su maestro, en
obedecer. Pero lo esencial en el camino del monje es la te en Dios, el amor a Dios, los
esfuerzos ininterrumpidos para obedecer a Dios y servirlo, aunque en su comprensión de la
idea de Dios y del servicio de Dios, pueda haber una gran parte de subjetividad y muchas
contradicciones.
"En el camino del yogui no hay que hacer nada, y no se debe hacer nada, sin un maestro. El
hombre que emprende este camino, al comienzo debe imitar a su maestro como el faquir y
creer en él como el monje. Pero después, paulatinamente, llega a ser su propio maestro,
aprende los métodos de su maestro y gradualmente se ejercita en aplicárselos a sí mismo.
"Pero todos los caminos, tanto el del faquir como el del monje y el del yogui, tienen un punto
en común. Todos comienzan por lo que es más difícil, un cambio total de vida, un
renunciamiento a todo lo que es de este mundo. Un hombre que tiene un hogar, una familia,
debe abandonarlos, debe renunciar a todos los placeres, apegos y deberes de la vida, y partir al
desierto, entrar en un monasterio o en una escuela de yoguis. Desde el primer día, desde el
primer paso sobre el camino, debe morir para el mundo; sólo así puede esperar obtener algo
en uno de estos caminos.
"Para captar la esencia de esta enseñanza es indispensable darse cuenta cabal de que los
caminos son los únicos métodos capaces de asegurar el desarrollo de las posibilidades ocultas
del hombre. Además muestra cuán raro y difícil es un desarrollo de esta clase. El desarrollo de
estas posibilidades no es una ley. La ley para el hombre es una existencia dentro del círculo de
las influencias mecánicas, es el estado del «hombre-máquina». El camino del desarrollo de las

posibilidades ocultas es un camino contra la naturaleza, contra Dios. Esto explica las dificultades 
y el carácter exclusivo de los caminos. Son estrictos y estrechos. Sin embargo, nada se
puede alcanzar sin ellos. En el océano de la vida ordinaria, y especialmente de la vida moderna, los caminos aparecen sólo
como un fenómeno minúsculo, apenas perceptible, que desde el punto de vista de esta vida no
tiene la menor razón de ser. Pero este fenómeno minúsculo contiene en sí mismo todo cuanto
el hombre dispone para el desarrollo de sus posibilidades ocultas. Los caminos se oponen a la
vida de todos los días que está basada en otros principios y sometida a otras leyes. He aquí el
secreto de su poder y de su significación. En una vida ordinaria, aunque esté llena de intereses
filosóficos, científicos, religiosos o sociales, no hay nada y no puede haber nada en ella que
ofrezca las posibilidades contenidas en los caminos. Porque éstos llevan al hombre o pueden
llevarlo a la inmortalidad. La vida mundana, aun la más exitosa, lleva a la muerte y no puede
llevar a ninguna otra cosa. La idea de los caminos no puede ser comprendida si se admite la
posibilidad de la evolución del hombre sin su ayuda.
"Por regla general, es duro para un hombre resignarse a esta idea; le parece exagerada, injusta
y absurda. Tiene una comprensión pobre del sentido de la palabra «posibilidad». Se imagina
que si tiene algunas posibilidades en sí mismo, éstas tendrán que desarrollarse y que por cierto
los medios de desarrollo están a su alcance. Partiendo de un total rechazo a reconocer en sí
mismo cualquier clase de posibilidad, por lo general el hombre pasa súbitamente a la
imperiosa exigencia de su desarrollo inevitable. Para él es difícil adaptarse a la idea de que sus
posibilidades no sólo pueden permanecer en su estado actual de infra-desarrollo, sino aun
atrofiarse definitivamente, y que por lo tanto su desarrollo reclama de él prodigiosos y
perseverantes esfuerzos. De una manera general, si consideramos a las personas que no son ni
faquires, ni monjes, ni yoguis, y de las que podemos afirmar sin temor que jamás serán
faquires, monjes o yoguis, estamos en condición de afirmar con certeza absoluta que sus
posibilidades no pueden ser desarrolladas y que no se desarrollarán jamás. Es indispensable
persuadirse profundamente de esto para comprender lo que voy a decir.
"En las condiciones ordinarias de la vida civilizada, la situación de un hombre, aun
inteligente, que busca el conocimiento, es sin esperanza, porque no tiene la menor posibilidad
de encontrar alrededor de él algo que se asemeje a una escuela de faquires o a una escuela de
yoguis. En cuanto a las religiones del Occidente, han degenerado hasta tal punto que desde
hace mucho tiempo ya no hay nada viviente en ellas. En fin, del lado «ocultista» o
«espiritista», ya no hay nada que esperar sino experiencias ingenuas.
"La situación seria realmente desesperada, si no existiese otra posibilidad, la de un cuarto
camino.
"El cuarto camino no exige que uno se retire del mundo, no exige que uno abandone todo
aquello por lo que se ha vivido hasta el momento. Este camino comienza mucho más lejos que
el del yogui. "Esto significa que es necesario estar preparado para entrar en el cuarto camino,
y que esta preparación, que es de las más serias, tiene que adquirirse en la vida ordinaria y
aplicarla sobre muchos lados diferentes. Además, el hombre que quiere seguir el cuarto
camino tiene que reunir en su vida condiciones favorables al trabajo, o por lo menos aquellas
que no lo hagan imposible; porque es necesario convencerse de que tanto en la vida exterior
como en la vida interior, ciertas condiciones pueden constituir barreras infranqueables para el
cuarto camino. Añadamos aún, que este camino, contrariamente al del faquir, al del monje y
al del yogui, no tiene una forma definida. Ante todo, tiene que ser hallado. Es la primera
prueba. Y es difícil, porque el cuarto camino es mucho menos conocido que los otros tres
caminos tradicionales. Son numerosas las personas que nunca han oído hablar de él o que
niegan simplemente su existencia o aun su posibilidad.
"Sin embargo, el comienzo del cuarto camino es más fácil que el comienzo de los caminos del
faquir, del monje y del yogui. Es posible seguir el cuarto camino y trabajar en él mientras uno
continúa atendiendo sus ocupaciones ordinarias, en las condiciones habituales de la vida, sin
cortar las relaciones que uno tiene con la gente, sin abandonar nada. Este camino no exige el
renunciamiento. Por el contrario, las condiciones de vida en las que un hombre se encuentra
cuando emprende el trabajo —o en las que el trabajo lo sorprende, por así decirlo— son las
mejores posibles para él, por lo menos al comienzo. Porque ellas le son naturales. Ellas son el
hombre mismo, porque la vida de un hombre y sus condiciones corresponden a lo que él es.
La vida las ha creado a su medida; por consiguiente, cualquier otra condición sería artificial, y
en este caso el trabajo no podría tocar inmediatamente todos los lados de su ser.
"De esta manera, el cuarto camino alcanza simultáneamente todos los lados del ser humano.
Es un trabajo inmediato sobre las tres habitaciones a la vez. El faquir trabaja sobre la primera
habitación, el monje sobre la segunda, el yogui sobre la tercera.
Cuando alcanzan la cuarta habitación, el faquir, el monje y el yogui dejan atrás muchas tareas
incumplidas y no pueden hacer uso de lo que han alcanzado porque no dominan todas sus
funciones. El faquir es amo de su cuerpo, pero no de sus emociones, ni de sus pensamientos;
el monje es amo de sus emociones, pero no de su cuerpo, ni de su pensamiento; el yogui es
amo de su pensamiento, pero no de su cuerpo, ni de sus emociones.
"Por lo tanto el cuarto camino difiere de los otros, en que exige del hombre ante todo la
comprensión. El hombre no debe hacer nada sin comprender — salvo a título de experimento,
bajo el control y la dirección de su maestro. Cuanto más comprenda un hombre lo que hace,
tanto más valor tendrán los resultados de sus esfuerzos. Es un principio fundamental del
cuarto camino. Los resultados obtenidos en el trabajo son proporcionales a la conciencia que
uno tiene de ese trabajo. No se requiere «fe» en este camino, por el contrario, la fe de
cualquier naturaleza que fuera, es aquí un obstáculo. En el cuarto camino, un hombre tiene
que asegurarse por sí mismo de la verdad de lo que se le dice, y en tanto que no haya
adquirido esta certidumbre, no debe hacer nada.
"El método del cuarto camino es el siguiente: si uno comienza un trabajo sobre una
habitación, debe emprender simultáneamente un trabajo correspondiente sobre las otras dos.
En otros términos, mientras uno trabaja sobre el cuerpo físico, hay que trabajar
simultáneamente sobre el pensamiento y sobre las emociones; mientras uno trabaja sobre el
pensamiento hay que trabajar sobre el cuerpo físico y las emociones; mientras se trabaja sobre
las emociones, hay que trabajar sobre el pensamiento y sobre el cuerpo físico. Lo que permite
llegar a esto es que en el cuarto camino es posible hacer uso de un cierto saber, inaccesible en
los caminos del faquir, del monje y del yogui. Este saber proporciona la posibilidad de un
trabajo en las tres direcciones a la vez. Toda una serie de ejercicios paralelos sobre los tres
planos, físico, mental y emocional, sirven a esta meta. Aun más, en el cuarto camino es
posible individualizar el trabajo de cada uno; dicho de otro modo, cada uno no debe hacer
sino lo que le es necesario, y nada de lo que no tiene utilidad para él. Porque el cuarto camino
pone de lado todo lo superfluo que se mantiene en los otros caminos simplemente por rutina.
"De esta manera, cuando un hombre alcanza la voluntad por el cuarto camino, se puede servir
de ella, porque ha adquirido el control de todas sus funciones físicas, emocionales e
intelectuales. Y por añadidura, ha ahorrado mucho tiempo al trabajar a la vez, paralelamente,
sobre los tres lados de su ser.
"A veces al cuarto camino se le llama el camino del hombre ladino. El «hombre ladino»
conoce un secreto que no conocen el faquir, el monje ni el yogui. Cómo ha aprendido este
secreto el hombre ladino — nadie lo sabe. Quizás lo ha encontrado en un libro antiguo, quizás
lo ha heredado, quizás lo ha comprado o a lo mejor se lo ha robado a alguien. No importa. El
hombre ladino conoce el secreto y con su ayuda, deja muy atrás al faquir, al monje y al yogui.
"Entre los cuatro, el faquir es el que actúa de la manera más tosca; sabe muy poco, y
comprende muy poco. Supongamos que después de un mes de torturas intensivas, llega a
desarrollar cierta energía, cierta substancia que produce en él cambios definidos. Esto lo hace

absolutamente en la oscuridad, con los ojos cerrados, sin conocer ni la meta, ni los métodos,
ni los resultados, por simple imitación.
"El monje sabe un poco mejor lo que quiere; lo guía su sentimiento religioso, su tradición
religiosa, un deseo de realización, de salvación; tiene fe en su maestro que le dice lo que debe
hacer y cree que sus esfuerzos y sacrificios «complacen a Dios». Supongamos que en una
semana de ayuno, de oraciones continuas, de privaciones y penitencias, llega a alcanzar lo que
el faquir no ha podido desarrollar en sí mismo sino en un mes de torturas.
"El yogui sabe mucho más. Sabe lo que quiere, sabe por qué lo quiere y sabe cómo lo puede
alcanzar. Sabe, por ejemplo, que para arribar a sus fines, tiene que desarrollar en él cierta
substancia. Sabe que esta substancia se puede producir en un día, a través de cierta clase de
ejercicio mental o a través de concentración intelectual. De este modo, fija su atención sobre
un ejercicio por un día entero, sin permitirse una sola idea ajena, y así obtiene lo que necesita.
De esta manera, en sólo un día, un yogui llega a lo mismo que llega el monje en una semana y
el faquir en un mes.
"Pero en el cuarto camino, el conocimiento es aún más exacto y más perfecto. El hombre que
lo sigue conoce con precisión qué substancias necesita para alcanzar sus fines y sabe que estas
substancias pueden ser elaboradas en el cuerpo por un mes de sufrimiento físico, una semana
de tensión emocional o un día de ejercicios mentales — y también, que estas substancias
pueden ser introducidas desde afuera en el organismo, si se sabe cómo arreglárselas. Y así,
en lugar de perder un día entero en ejercicios como el yogui, una semana en oraciones como
el monje o un mes en suplicios como el faquir, el hombre que sigue el cuarto camino se
contenta con preparar y engullir una pequeña píldora que contiene todas las substancias
requeridas y de esta manera sin pérdida de tiempo obtiene los resultados deseados."
—Igualmente hay que tener en cuenta, dijo G., que fuera de estos caminos justos y legítimos,
hay también caminos artificiales, que no dan sino resultados temporales, y caminos francamente
malos que aun pueden dar resultados permanentes, pero nefastos. Igualmente en estos
caminos el hombre busca la llave de la cuarta habitación y algunas veces la encuentra. Pero lo
que encuentra en la cuarta habitación, nadie lo sabe.
"También sucede que la puerta de la cuarta habitación sea abierta artificialmente, por medio
de una ganzúa.

"Y en estos dos casos se puede encontrar la habitación vacía."
G.I. GURDJIEFF
FRAGMENTOS DE UNA ENSEÑANZA DESCONOCIDA P. D. OUSPENSKY


jueves, 3 de diciembre de 2009

EL MONASTERIO INTERNO



Gurdjieff dijo que el Cuarto Camino no requiere que una persona abandone sus condiciones normales de vida; de hecho, estas condiciones son ideales para la observación de sí mismo. Gurdjieff señaló que el Cuarto Camino debe ser encontrado, a diferencia de los otros tres caminos de iluminación (el camino del faquir, el camino del monje y el camino del yogui). Cuando encuentras una escuela del Cuarto Camino dirigida por una persona que ha roto las cadenas del sueño y que ha alcanzado un nivel de consciencia más elevado, se te enseña a alcanzar el potencial completo de tus posibilidades de evolución humana. Se te enseña a liberarte del poder de tu máquina estímulo respuesta que te mantiene dormido. Se te enseña a recordarte a tí mismo. Se te enseña a despertar.

Gurdjieff y Ouspensky: Sobre la decisión de trabajar
Peter Ouspensky dijo, "Debes darte cuenta, permanentemente, de tu impotencia y de tu profundo sueño". Muchos grupos se han formado para estudiar las ideas sobre el sistema del Cuarto Camino que Gurdjieff y Ouspensky introdujeron en el Occidente. Pero sin un maestro consciente que le enseñe a uno, es sólo un ciego guiando a los ciegos.
El conocimiento, por sí mismo, no aumentará nuestro nivel de consciencia. Como lexplicó Gurdjieff, "El requisito principal que se le pide a una persona es la comprensión". Podemos cambiar nuestro nivel de consciencia a través de los esfuerzos cotidianos organizados en una verdadera escuela del Cuarto Camino. No es una casualidad que el Cuarto Camino sea llamado también el Trabajo. Peter Ouspensky decía a sus estudiantes, "Debes decidirte: Quieres trabajar o no", porque ''Ningún trabajo puede ser hecho en el sueño''.



Verificando las palabras de Gurdjieff
Gurdjieff dijo muy claramente, "Te pido que no creas en nada que no puedas verificar por ti mismo." La verificación es la base para el trabajo sobre uno mismo en una escuela del Cuarto Camino. Creer en la experiencia de otra persona no aumentará nuestra comprensión ni cambiará nuestro nivel de ser. Este Trabajo se vuelve práctico a través de la observación de sí mismo y por los esfuerzos constantes para recordarse a sí mismo. A medida que vemos como son mecánicas son nuestras manifestaciones, y cuánto estamos dormidos a ellas, comenzamos a verificar la frase de Gurdjieff: "El hombre es una máquina. Por sí mismo el hombre es incapaz de producir un solo pensamiento o una sola acción. Todo lo que dice, hace, piensa o siente, todo ocurre.
La verificación es un proceso largo y lento pero gratificante, en el cual vemos lo que somos y vislumbramos lo que podemos llegar a ser.




En la tradición de Gurdjieff: Una verdadera escuela del Cuarto Camino
Gurdjieff y Ouspensky nos recuerdan que son raras las escuelas verdaderas del Cuarto Camino . Ellas requieren de una cierta estructura organizada en tres líneas: trabajo sobre uno mismo, trabajo con otros estudiantes y trabajo para la escuela. Ellas también requieren un maestro consciente, alguien que ha escapado de las leyes de la mecanicidad y ha despertado. Sin una organización y guía de ese tipo, los esfuerzos para producir una consciencia más elevada sólo pueden producir resultados limitados.

martes, 23 de diciembre de 2008

J. G. BENNETT



EL MOMENTO PRESENTE:


El momento presente es nuestra vida o nuestra realidad. Fuera de este momento presente existe sin duda una realidad más grande, pero nosotros no estamos directamente en ella. Nuestro momento presente se abre y se cierra. Puede llegar a ser muy pequeño, cuando todo lo presente es apenas algún fragmento de experiencia en una parte de nuestra naturaleza. Puede también abrirse y nosotros estar directamente conscientes de ello haciéndolo. En términos de la conciencia, podemos darnos cuenta más o menos, y es posible extenderlo más allá de nuestra propia experiencia y adentrarnos más allá de esta nuestra vida. Ordinariamente, las personas piensan acerca del momento presente en términos de estar conscientes, pero el aspecto más importante tiene que ver con la decisión y la voluntad. La decisión que mantiene el momento presente unido es algo que caracteriza a todos los seres vivientes, pero a nosotros los hombres se nos ha dado un cierto poder que nos permite vivir en un momento presente mucho más amplio que el de cualquier otro animal. Tenemos memorias del pasado y podemos prever el futuro y tener expectativas. Estas memorias y expectativas que tenemos que no dependen de los sentidos como ocurre en un animal, que anticipa o recuerda debido a los vestigios de pasadas sensaciones que permanecen en su organismo. Nosotros tenemos algo más que eso. No hemos sido generados por el mismo tipo de fuerzas que agrupan a los animales en una manada o a los insectos en una colmena. Hay algo en nosotros que es capaz de tomar decisiones porque podemos ver el pasado y el futuro. Esto nos permite extender el momento presente. Es por esto que Gurdjieff decía que un hombre era un ser que puede "recordarse a sí mismo". El no ser capaz de recordarse a sí mismo es señal de que no somos hombres. En el capítulo "Por qué los 'hombres' no son hombres" en Relatos de Belcebú a su Nieto, Gurdjieff dice que esto se debe a que no ejercitan el poder de decisión que está en ellos. Esto no quiere decir que debamos vivir todo el tiempo en un estado de conciencia expandida pues, de otro modo, el momento presente no sería más que un asunto de conciencia. Este es un error que se comete a menudo. Se piensa con frecuencia que nuestro modo de asumir la conciencia determina lo que somos, pero esto no es correcto.El momento presente no es sólo aquello de lo que somos conscientes sino, además, lo que ha llegado a formar parte de nosotros por nuestra propia voluntad y decisión.Por ejemplo, si decido salir a caminar, eso implica que tengo dos piernas, que he aprendido a caminar, que tengo la fuerza para hacer el esfuerzo y que tengo el conocimiento de cómo llegar al lugar hacia el cual he decidido caminar. Ninguna de estas cosas necesitan entrar en mi "consciente". La decisión de salir a caminar cubre todo lo que está implícito en llevar a cabo tal decisión. Nos hemos reunido para tratar de arribar a una nueva comprensión del tiempo. En esto está implícito un montón de cosas. Algo obvio es que ustedes serán capaces de entenderme cuando hable en inglés. Esto no es conscientemente tomado en cuenta pero, sin eso, este evento no podría tener lugar. El momento presente tiene algo de la naturaleza de un iceberg: de ninguna manera está todo el iceberg flotando por encima de la superficie donde pueda ser visto. No somos conscientes de mucho de esto. Podemos, haciendo un esfuerzo, llegar a ser conscientes de algo que se encuentra bajo la superficie, pero usualmente no es necesario.Existen ciertas cosas, como los trabajos más finos de nuestro organismo, de los cuales no podemos ser conscientes en lo absoluto.El momento presente es toda la región de nuestra experiencia dentro de la cual somos capaces de hacer algo, es decir, donde nuestras acciones están conectadas con nuestros propósitos. Fuera del momento presente tenemos que depender de algo externo para alcanzar una conexión. Si me voy fuera de mi momento presente, entonces habrán elementos desconocidos e imprevistos que pueden hacer que hasta las cosas más simples sean para mí imposibles de realizar. La forma realista de considerar el momento presente es verlo como el mundo de nuestra efectividad o capacidad. Algunas personas poseen un mundo de efectividad o capacidad que se extiende mucho más allá de lo que ocurre para los demás. Decimos que su responsabilidad es mayor. Algunas personas, por ejemplo, son capaces de tomar decisiones que involucran factores que se extienden por meses y hasta años. (Es decir, decisiones reales que son llevadas a cabo.) Otros únicamente pueden tomar decisiones que los involucran a ellos y en lapsos de tiempo mucho más cortos. Una parte de nuestro trabajo es aprender cómo puede ser expandido nuestro momento presente, cómo ir de una serie de experiencias fragmentadas a la coherencia en la cual nos encontramos a nosotros mismos. Otra parte de nuestro trabajo es aprender cómo el momento presente puede ser compartido, pues el momento presente de un individuo encerrado en sí mismo es algo realmente inútil. Cuando hay un ciclo completo que puede ser previsto, como en esta serie de reuniones, podemos practicar el traer de vuelta nuestra atención al propósito de todo esto. El hacer esto nos proporcionará de por sí la suficiente información como para empezar a comprender lo que he dicho acerca del momento presente. Tal práctica ya es Trabajar en "expandir nuestro momento presente'" y compartirlo con los demás. El verdadero compartir llega a través de aceptar un patrón común de intención. Lo que estoy tratando de hacer que comprendan es la importancia de la "voluntad". Pero antes que nada tenemos que darnos cuenta de que la "voluntad" requiere un instrumento. Puede estar relacionada con cualquiera de las energías que, por así decirlo, le permiten funcionar. Pero, de acuerdo al nivel de energía, habrá mayor o menor libertad y mayor o menor poder de actuar asociados al momento presente. Cuando es una de las energías más bajas la que está funcionando existen sólo fragmentos de voluntad. Lo que llamo "energía automática" manifiesta la voluntad como muchos yoes: cada pensamiento, sentimiento y sensación diciendo "yo". La fragmentación de la voluntad corresponde al estado automático en el hombre. La energía automática o sustancia no permite a la voluntad actuar más allá de la experiencia inmediata de aquella parte que la está experimentando. Cuando hay una transición al siguiente nivel que es el de la energía sensitiva, se percibe la sensación de estar conectado.&n Se hace posible el decir si y no. Este es el primer lugar en el cual la voluntad personal comienza a ser operativa. Más allá de este punto, las reales decisiones son posibles. Existe una combinación de energías que produce una cierta sustancia. Cuando dicha sustancia está disponible, entonces la voluntad se encuentra libre para decidir, dentro de toda la región en que la calidad de la misma puede penetrar. Por ejemplo, si hay en mí una cantidad suficiente de esta sustancia, puedo tomar una decisión que será (que es) operativa para la totalidad de mí mismo. La voluntad es capaz, a través de dicha sustancia, de tomar una decisión. Estoy hablando en términos casi literales, tan literalmente como puedo. Tiene que haber "tanta cantidad" de la sustancia porque la misma está circunscrita y limitada. Es cuantitativa, no es simplemente una cualidad de la experiencia. Cuando esta sustancia está concentrada hay un momento presente, y cuando hay una decisión de la voluntad ese momento presente es el momento presente de dicha voluntad. Tenemos ciertos ejercicios en nuestro trabajo psicológico conectados con los actos de la voluntad y la decisión. Ustedes tienen que hacer algo para preparar un poco de esta sustancia (quizás no tanto como una onza, pero tal vez un gramo). Aun un gramo les permitirá tomar una decisión que cumplirán. Esta sustancia posee la calidad de la certidumbre. Cuando esta trabaja en la mente se puede reconocer la verdad. Cuando trabaja en los sentimientos se tienen emociones positivas. Es a través de esta sustancia que la gente está conectada. Cuando esta sustancia está lo suficientemente concentrada en un grupo de personas, de modo que la conexión sea permanente, entonces es esto lo que se conoce con el nombre de "la comunión de los santos". En ellos sólo hay una voluntad. Cuando esta sustancia realmente ha permeado el ser de una persona, esta es transformada de un ser mortal ordinario a un ser inmortal. Esta sustancia además nos permite ser conscientes del destino. Cuando esta sustancia está ausente, tenemos o bien que confiar en lo que hemos recibido de la tradición en el pasado respecto a lo que la gente ha hecho en circunstancias similares o tenemos que ser guiados e instruidos. Pero cuando esta sustancia está presente y despierta la percepción del destino, entonces no requerimos ni de una ni de otra opción: vemos lo que debe hacerse. Jacob Boehme lo dijo de este modo "Existen dos "ojos" en el hombre: uno que se adentra en el tiempo y el otro que se adentra en la eternidad". Para mí, diría que el segundo "ojo" se adentra en hyparxis, la dirección del destino, donde algo debe llevarse a cabo en el mundo creativo. Nosotros podemos ver nuestro destino sólo hasta cierto punto. Todo es limitado. Tal como somos, nuestro momento presente es débil, pero esto no es únicamente un problema de nuestras propias debilidades y limitaciones. Existe una fuerza que está tratando de llevarlo todo de vuelta a un estado indiferenciado o al estado del tiempo. Al nivel puramente material, esto es simplemente la probabilidad, pero en las regiones más elevadas de energía comienza a tomar las formas del mal y la tentación. La única labor de estas fuerzas es interrumpir el momento presente de modo que deba cumplirse un propósito particular. Esto se encuentra descrito alegóricamente en el Libro de Job, donde se le otorga a Satán permiso especial para interrumpir el momento presente de Job hasta que este se encuentra casi completamente destruido. Sin embargo, algo permanece de su voluntad, y aunque la sustancia de la cual hemos estado hablando ha sido sustraída de él, su momento presente es capaz de reconstruir y restituir todo lo que era, y mucho más. Es bastante acertado el representar la fuerza disruptiva en un nivel superior como un trabajo consciente. No es simplemente entropía. Job llega a ver que aunque él no pierde su voluntad él es completamente impotente, y que su voluntad depende de si se le proporcionan los medios para ejercitarla. Cuando la sustancia trabaja en nosotros, podemos verla. Es una obligación para aquellos que pueden verla el ayudar a aquellos que no pueden. Alguien que no puede ver no puede hacer mucho para ayudar a otro que no ve. De tal manera, si doscientas personas se reúnen y ninguna de ellas puede ver lo que se requiere, quizás será doscientas veces peor que si ellos actúan de manera separada. Una mera reunión de personas de buenas intenciones no garantiza nada. El asunto que tenemos enfrente nuestro es si existen personas que vean y si existen personas que sean capaces de tomar decisiones a una escala que sea lo suficientemente grande como para constituir un momento presente en el cual podamos encontrar nuestro propio lugar. La mayor parte del trabajo que hemos hecho juntos ha provenido de la transmisión de algo que yo he recibido y que ha sido transformado durante los últimos veinticinco años de actividades que involucran a Coombe Springs. Yo tenía la obligación de compartir esto con ustedes, porque yo recibí algo que no tenía duda de que era producto del Trabajo, de una comprensión. Pero ciertas condiciones permanecen sin cumplirse, condiciones conectadas en particular con esta sustancia de la cual he estado hablando. Llegó a ser bastante claro para mí que sin esta sustancia, se estaba condenado a ser ineficaz. Hace mucho tiempo, dejé a un lado mis ideas de que uno puede trabajar únicamente con su propio conocimiento, con sus habilidades y fuerza natural. Tuve una experiencia con Gurdjieff en 1923 en la cual, bajo las condiciones que él fue capaz de crear, tuve la posiblidad de comprenderme no sólo a mí mismo sino también a él y a lo que él estaba haciendo. Esa experiencia ha permanecido inmutable en el tiempo y es ahora tan fuerte como nunca lo ha sido. En aquella época, Gurdjieff hablaba acerca de esta sustancia refiriéndose a ella en términos cuantitativos. Nos decía que podía ser que no tuviéramos mucha para nuestro trabajo: necesitamos una libra pero sólo tenemos un gramo. Entonces, dijo que algunas personas han concentrado suficiente de esa energía como para tener algo de sobra para los demás; entonces, estas otras personas pueden convertirse, a su vez, en fuentes. Todo lo que él dijo fue muy vívido para mí porque en aquel momento yo estaba experimentando la realidad de lo que él decía. En la misma conversación de aquel día, Gurdjieff habló acerca de "El Trabajo" de un modo objetivo, como una realidad presente a la cual eran capaces de servir las personas que podían reconocerlo. A dicha realidad sólo pueden servir aquellos que comprenden lo que se requiere. El Trabajo posee su propio momento presente que no es la historia de la humanidad como un conjunto ni mucho menos los acontecimientos sobre la Tierra, los cuales no son siquiera históricos. En el mundo de los acontecimientos, las posibilidades ocurren por la vía de la menor resistencia, de acuerdo con las mayores probabilidades.No exis te resistencia establecida, ni una tan pequeña, que tenga sólo el efecto de producir pequeños disturbios que rápidamente vuelvan a desaparecer. Entonces, hay eventos en los cuales se establece una resistencia en que la gente tiene convicciones fuertes y está dispuesta a hacer sacrificios. Esto produce una profunda perturbación en la corriente de los acontecimientos y algo se desarrolla, un potencial que no es consumido por el tiempo. Puede que no conozcamos los nombres de las personas que produjeron los resultados históricos, pero podemos reconocer el evento. El Trabajo está detrás de esto. Existe la posibilidad de ver lo que debe hacerse, y a esto le llamamos el Trabajo. Debe comprenderse claramente que no hay modo alguno de verificar la realidad del Trabajo, porque todo lo que verificamos es sólo un resultado, y lo que es más, un resultado de segundo orden. El Trabajo es efectivo en aquella región en que nuestros sentidos y nuestros pensamientos están ciegos: la región del destino. Uno puede preguntarse: "¿Por qué el propósito al cual estamos llamados a servir no está dispuesto claramente para todos, de modo que si tenemos la buena voluntad de hacerlo podamos servirle?". Pero el servir a este propósito depende de descubrirlo, no de que nos lo digan. Lo que puede ser dicho pertenece a la región intermedia en que la gente ve lo que quiere hacer y por qué quiere hacerlo.El Traba jo tiene una tarea que hacer precisamente con aquella región en la cual los hombres se encuentran ciegos, donde únicamente pueden ver si algo es transformado en ellos y esto nos lleva nuevamente a la concentración de esa sustancia sin la cual no podemos ver. Resulta extraño que deseemos hacer lo que es correcto; deseamos servir, pero estamos estancados porque no "vemos" lo que se requiere. Decimos: "Si sólo supiera lo que se requiere de mí, aun y cuando significara el más amargo sacrificio, yo podría hacerlo; pero no puedo siquiera hacer un sacrificio si no sé lo que se quiere". Es debido a que no "vemos" que asumimos este tipo de tarea por la cual tratamos de prepararnos para llegar al punto en que seremos capaces de hacer lo que se requiere. Hasta que nuestro propio "ver" no se produzca, hay una dependencia inevitable. En el Masnawi, Jalalad-din Rumi dice: "Si tienes una piedra imán entonces encuentras tu propio camino, pero si no, únete a alguien que tenga la suya, de otro modo tu viaje se echará a perder". Sucede que si la gente se reúne a fin de prepararse para ver lo que se requiere, esta misma tarea produce algo de esta sustancia, tal vez suficiente al menos para que una persona vea. Si una persona "ve", eso es suficiente, porque ellos están tan unidos que saben que lo que se ha visto es válido para todos. En esta época en particular, hay una empresa de este tipo que está en marcha. Depende de una decisión que no es tomada por nosotros, sino por aquellos que tienen la visión, aquellos que pueden no estar siquiera vivos en la actualidad. Es posible que esta decisión tuviera que ver con este país, que aquí debía ser establecido un cierto foco para la concentración de esta sustancia, para permitir que ciertas cosas ocurrieran, más bien como una estación de servicio. Tales lugares han existido en diferentes partes del mundo, incluyendo el Asia Central. Parece ser que varias generaciones atrás, al inicio del siglo XIX, algunas personas vieron que un cierto tipo de trabajo tenía que suscitarse en Occidente. Hay una cierta acción, la cual puede extenderse a lo largo de dos siglos, con respecto a una gran transformación en las circunstancias de la vida humana sobre esta Tierra. Esta acción no podría tener lugar a través de personas que sólo se dijeran unas a otras que el mundo estaba pasando por una crisis. Se necesita una gran concentración de la sustancia de la que hemos estado hablando, sin la cual nada puede hacerse. Puede ser que la tarea de recolectar esta sustancia ha sido continuada por largo tiempo. Como algunos saben, esta tarea a menudo se compara al trabajo de las abejas recolectando miel, las cuales la recogen gota a gota. Posiblemente, algo por el estilo ya se ha incorporado en la vida de las personas, y esto puede explicar algunos de los eventos otrora incomprensibles que ocurren a nivel histórico, tales como personas que se han agrupado y se aceptan entre sí pese a las terribles influencias disruptivas en el Trabajo. Puede que sea de este modo. Si lo es, entonces lo que estamos haciendo corresponde a ello, pero a una escala menor y a un nivel menor de concentración.Debido al bajo nivel de concentración, lo que hacemos no puede producir la libertad de acción que se requiere. La única manera en la cual lo que hemos hecho y estamos haciendo puede ser fructífero es si está integrado a una acción mayor. Las pequeñas acciones hacen posibles las grandes acciones, pero estas deben estar conectadas de acuerdo a un patrón permisible. La miel puede ser recolectada y concentrada porque las abejas pueden además hacer panales. Los panales resultan ser una analogía para diversas cosas, aun para lugares como el que tenemos aquí. Cuando una nueva colmena está por iniciarse, la vieja colmena tiene que hacer un sacrificio: algunas veces significa hasta perder a la reina. Del mismo modo, un sacrificio extraordinario ha sido hecho para lo que está ocurriendo ahora. En esta etapa, veo más de lo que ustedes han sido capaces de ver. Para integrar el momento presente a la existencia tiene que haber una separación. Es aquí donde algo doloroso está involucrado y no debe suponerse que sea de otro modo. Puede que en alguna parte, por muchos siglos, haya existido un lugar de concentración que producía, hasta puede decirse, condiciones dichosas de existencia para los que habitaban en sus inmediaciones y la posibilidad de transformación para todos aquellos conectados con dicho lugar. El sacrificar todo eso y permitir que la concentración se trasladara hacia otro lugar es algo apreciable. Sin ello, no podría acontecer este evento del que estamos viendo sólo un vislumbre. Debemos tener un tipo especial de gratitud hacia las personas que estuvieron dispuestas a hacer tal sacrificio. Sabemos que cuando intentamos trabajar por nuestra cuenta es muy difícil. Cada uno de nosotros posee un cierto grado de compromiso que depende de esta sustancia en nosotros, pero este compromiso es débil. Necesitamos integrarnos en un momento presente que no sea únicamente nuestra decisión personal. Esta es la importancia de un grupo. Probablemente, todos los que entre ustedes hayan trabajado en grupos se habrán dado cuenta de la diferencia que existe entre lo que son ustedes capaces de hacer por el bien del grupo y lo que son capaces de hacer por su propio bien. Esto es muy asombroso, considerando lo egocéntricos que somos. Es extraño que efectivamente sólo nos preocupemos por nosotros mismos y estemos llenos de desconfianzas y dificultades en nuestras relaciones con otras personas; y aun así, cuando nos reunimos en un grupo para emprender cierto tipo de trabajo, encontramos una fuerza de un orden bastante diferente a la que encontramos cuando tratamos de trabajar para nuestro propio provecho. Todo esto puede ser comprendido en términos del momento presente. La fuerza de la voluntad individual podrá ser mayor, pero la cantidad de sustancia que está disponible para hacer que la voluntad sea efectiva es muy pequeña. Cuando hay un número de personas juntas puede que haya suficiente sustancia para que sea tomada una decisión. Si podemos comprender esto en los términos de nuestra propia experiencia de trabajar en grupos, puede que entonces nos demos cuenta de esto a una escala más amplia, puede que sean posibles cosas con las cuales no soñamos por el momento. Deben recordar que estoy hablando acerca de una dirección dentro del momento presente en la cual el hombre está ciego; No es posible para mí producir evidencia que les convenza acerca de estas cosas. En el mejor de los casos, ustedes puden ver por los resultados que se ha constituido algo diferente en el trabajo, pero no pueden decir qué es o cómo funciona.La sustancia a la cual nos hemos estado refiriendo una y otra vez no es simplemente una energía como la electricidad, que requiere de un cierto tipo de mecanismo a fin de ser útil; esta es en sí misma una energía inteligente; Al principio, parece muy difícil llegar a comprender que exista una inteligencia que no sea la inteligencia de una persona. Sin embargo, la inteligencia es una sustancia que entra en las personas y las hace inteligentes; Sin esta sustancia ellos no son inteligentes. En la antigua simbología de la miel y la abeja, la miel es la sustancia de la inteligencia o la sustancia del "know-how", la sustancia por la cual es posible tanto el ver lo que tiene que hacerse como, además, el tener el poder integrador para hacer las combinaciones necesarias a fin de conseguirlo. La mayor parte de la vida humana discurre sobre un punto extremadamente mínimo de esta sustancia. Unas cuantas personas la poseen y son capaces de mantener el estado de cosas. En Fragmentos de Ouspensky (En Búsqueda de lo Milagroso), Gurdjieff se refiere al "conocimiento" que se encuentra limitado. Él dice que este conocimiento llega a diseminarse y es el deber de las Escuelas recopilar y concentrar este conocimiento, de modo que pueda llegar a estar disponible cuando se requiera. Esto se refiere al conocimiento, no en el sentido de la información, sino en el sentido del conocimiento eficaz o inteligencia. Cuando este conocimiento está presente, la gente actúa más sabiamente de lo que sabe. Este es uno de los rasgos más peculiares del siglo XX, especialmente ahora en que, a pesar de que se están haciendo cosas graves y de que las fuerzas destructivas son quizá más peligrosas que en cualquier otra época, hay un avance bastante cierto hacia un nuevo estado de cosas en el mundo, en el cual la humanidad será capaz de llevar a cabo lo que nunca antes ha sido logrado. Esto no se debe al ingenio de las personas o a sus buenas intenciones o a las enseñanzas morales, ninguna de las cuales podría posiblemente prevalecer sobre las fuerzas disruptivas.Lo que sí puede prevalecer, si está disponible, es esta sustancia. Cuando esta sustancia se encuentra disponible, la misma puede producir acciones en las personas que las hagan más sensibles de lo que se esperaría de ellas. Esto pueden ustedes observarlo. Cuando las personas saben cómo utilizar esta sustancia, la misma produce la acción más allá de la historia que llamamos el Trabajo. Éste hace posible que las cosas sean preparadas y que la relación entre la suerte y el destino sea correctamente ajustada para la humanidad, de modo que las cosas que se han salido de su cauce puedan ser regresadas a su lugar y nuevas tendencias sean introducidas en la vida humana. Nuevos modos de pensar, nuevos tipos de relaciones, y así sucesivamente, son posibles si esta sustancia se encuentra lo suficientemente concentrada en las manos de aquellos que saben cómo hacer uso de ella. Mucho del Trabajo trata de esto. Entramos en este momento presente en la medida en que podamos tomar parte en esto.

J. G. BENNETT