sábado, 15 de diciembre de 2012

IMAGINACIÓN - LA IDENTIFICACIÓN Y RECUERDO DE SI


LA IMAGINACIÓN Y LA 
IDENTIFICACIÓN
Es  útil pensar en lo que ha interferido con el recuerdo de sí el día de
hoy. Podemos observar que muchas situaciones que causaron
tristeza o alegría no merecían esos estados, porque su escala era
pequeña. Cuando esperamos que nos sirvan la comida, debemos
controlar la emoción negativa de fastidio, y cuando nos la sirven,
debemos controlar la emoción positiva de alegría. Ambas son
igualmente mecánicas y existen en un plano limitado.
Una de las observaciones más extrañas que he tenido en mi larga
experiencia trabajando con el sistema es que se nos tiene que enseñar a recordarnos a nosotros mismos, algo que parece tan obvio. Olvidarse el abrigo o el paraguas es comprensible, pero olvidarse a sí mismo es imperdonable. William Shakespeare dijo: «Los hombres son hombres y los mejores a veces olvidan». Incluso Cristo se olvidó a veces de sí mismo. Cuando se quedó dormido en la barca y se agitaron las aguas, lo despertaron para que calmara la tormenta. En sentido esotérico, la barca es la escuela y las aguas la verdad; la verdad estaba siendo distorsionada.
Cuando uno no se recuerda a sí mismo, está bajo la ley de accidente.
¿Cuántas veces nos recordamos a nosotros mismos durante el día? Es como estar en un barco sin timón; el recuerdo de sí es el timón que
mantiene nuestro rumbo. Ponerse negativo cuando la ley de accidente nos controla es tan mecánico como la misma ley. Debemos tener cuidado cuando nos dejamos seducir por las octavas laterales que nos desvían de la octava principal, el recuerdo de sí.
El propósito oculto en el hecho de utilizar apenas la palabra «yo» en
nuestras publicaciones es el de disuadir a la gente a tomarse
demasiado en serio y pensar demasiado en sí mismos. Los centros
superiores no pueden traspasar la autoindulgencia excesiva; ésta nos
aisla de los centros superiores y es en sí su propio castigo. Trata de
recordar que los estados negativos no perduran, y que en dos o tres
días otros estados más elevados los superarán.
La risa suele seguir a los accidentes y es un tope que favorece la
identificación. El recuerdo de sí y la risa rara vez aparecen juntos. La
risa generalmente está asociada con el infrasexo, aunque tiene su
lugar. Puede ayudar a disminuir la tensión y es una forma en que la
máquina libera energía superflua.
La identificación con nuestra incapacidad de recordarnos a nosotros
mismos es una emoción negativa difícil de superar. Sin embargo, un
mayordomo bien desarrollado evitará que esta forma de negatividad
sutil obstaculice nuestros esfuerzos ulteriores por despertar.
Cuando uno empieza a despertar, naturalmente se pregunta cómo
puede volverse más emocional sin identificarse, pues al identificarse
pierde su identidad. Para volverse más emocional, hay que fortalecer
el centro emocional inmaduro, valorando el recuerdo de sí en lugar de
identificarse con el tema del momento. También es posible volverse más emocional controlando las emociones artificiales que aparecen cuando se actúa inconscientemente. Por lo general, permitimos que exista identificación porque topea nuestra incapacidad de recordarnos a nosotros mismos. La máquina se identifica con lo importante y lo trivial, con la misma intensidad; tal es su desesperación por minar el recuerdo de sí. Es sorprendente despertar y descubrir que estábamos identificados con algo trivial. Barremos con todo nuestro trabajo, cuando nos identificamos. Luchar contra la identificación es difícil, pero no valdría de nada si no fuera así. La imaginación es el estado natural del hombre.
Las emociones negativas se pueden controlar mejor que la
imaginación. Necesitamos comprender que nuestros problemas son
maya o ilusión. Nos identificamos con fenómenos relativamente
triviales, tales como los hijos, la esposa, el marido o la casa. Cuando
despertamos, vemos que estos aspectos de nuestra vida merecen
respeto y que, sin embargo, no son reales. Aunque pueden acrecentar
nuestra evolución, también pueden obstaculizarla si nos identificamos
con ellos. Nuestro problema principal es cómo evitar identificarnos con
los problemas. Con el tiempo, nuestra identidad reemplazará a la
identificación. A causa de la identificación renunciamos a nuestro
mayor tesoro, el recuerdo de sí.
Hoy estaba hablando con un estudiante que trataba de convencerme
de que mi trabajo era insoportable. Le dije: «Al contrario, me gusta mi
trabajo de maestro. Puede volverse insoportable tan sólo si me
identifico con él». Tenemos que observar con el mayor cuidado y tratar
de no identificarnos, para lo cual necesitamos recordarnos a nosotros
mismos. A menudo me pregunto: «¿Quieres sacrificar el recuerdo de sí por la identificación del momento?»
La identificación, sea cual sea, es una emoción negativa y coarta el
Del libro
EL RECUERDO DESI
recuerdo de sí. El tema de la identificación no es importante: cero por
cero es siempre cero. Trata de no identificarte cuando observes que la máquina miente, porque todas las máquinas están sujetas a esta manifestación.
La mentira se infiltra en los cuatro centros inferiores y cada uno
de ellos tiene su serie de mentiras. Si queremos dejar de mentir,
tenemos que ponernos la meta de controlar los centros. Para
controlarlos, debemos volver al recuerdo de sí, pues no podemos
hacer nada en el sueño. No importa qué esté haciendo la máquina
cuando estamos dormidos. Nuestros cuerpos fueron diseñados para
dormir, no para despertar; así que debemos ir en contra de la
naturaleza.
La identificación se disfraza de humildad; lo que consideramos a
menudo humildad es identificación con nuestra idea imaginaria de
nosotros mismos. Si no tienes cuidado, pasarás gran parte de tu vida identificado.
ROBERT EARL BURTON



LOS TOPES - LOS MUCHOS "YOES" Y RECUERDO DE SI


LOS TOPES Y LOS MUCHOS "YOES"
Casi todo es un tope para el recuerdo de sí. Es mucho más fácil
«estar en imaginación», estar identificado o estar negativo que
recordarse a sí mismo. Todos éstos son sustitutos cómodos. Como
recordarse a sí mismo no es mecánico, es muy difícil. Cualquier cosa es una desviación, cuando uno no está recordándose a sí mismo.
Cuando echamos la culpa de nuestra negatividad a las circunstancias o a otra persona, estamos topeando; en tanto culpemos a alguien, esto quiere decir que aún no hemos llegado al fondo del asunto. Topeamos nuestra incapacidad de recordarnos a nosotros mismos culpando a los demás. Ni siquiera podemos culparnos a nosotros mismos. Eso tampoco es recuerdo de sí. A menudo, los topes actúan cuando no hay recuerdo de sí. Sin embargo, podemos funcionar sin ellos; no son necesarios cuando el recuerdo de sí está presente. Topear* no es un estado permanente. La máquina puede topear por unos cuantos segundos y luego, mediante la atención dividida, se puede alcanzar un estado más elevado. Fortalecemos el deseo de despertar eliminando los topes y las ilusiones, aunque este proceso lleva tiempo. Con el paso del tiempo, comprendemos con mayor  profundidad que, sin el recuerdo de sí, todo es estéril.
Los muchos «yoes» topean la simplicidad del recuerdo de sí. El
centro intelectual puede plantear preguntas indefinidamente y
distraernos del recuerdo de sí. Deberíamos tratar de ver muchas de
estas preguntas como topes. Preguntar por qué ocurren los choques,
tiene su lugar, pero la pregunta es insignificante comparada con la
transformación de los choques en el recuerdo de sí y en el aferrarse al
presente. El sufrimiento innecesario topea la incapacidad de recordarse a sí mismo. Estar insatisfecho es igualmente un tope para el recuerdo de sí, pero, ¿qué no lo es? A diferencia de la gente que no tiene el sistema, nosotros sustituimos los topes con el recuerdo de sí.
¿Cómo podemos evitar el competir con los demás en el trabajo?
Dándonos cuenta de que la competencia es un tope para el
recuerdo de sí, de que no estamos jugando carreras; estamos aquí
para ayudarnos los unos a los otros a través de la segunda línea de
trabajo. Los «yoes» que se preocupan demasiado por el ritmo que
llevamos en la escuela son una expresión de la vanidad.


La humanidad siempre sufrirá guerras y cataclismos;
por suerte nosotros no tenemos que esperar a que haya un terremoto
para dividir la atención. Desde cierto punto de vista, da lo mismo que
ocurra un terremoto, una guerra o cualquier otra cosa. De todas
maneras, no podemos permitirnos el lujo de utilizar nuestro tiempo
con negligencia. Todo lo que podemos hacer es recordarnos a nosotros
mismos antes, durante y después de un acontecimiento. No podemos
esperar a que se cumplan o no las predicciones o profecías, porque
entonces nos recordaríamos a nosotros mismos solamente dos o tres
veces en la vida. Los choques son material para la evolución;
elevarnos por encima de ellos es imprescindible para nosotros. La
fuerza contraria, grande o pequeña, es siempre una oportunidad. Las
fuerzas superiores hacen que lo que anticipamos no suceda, para que
tengamos cuidado con los «yoes» de expectación.

Las fuerzas superiores, poco a poco, nos acorralan en el presente
vivo, al despojarnos de una serie de mentiras. La muerte es posible
para el cuerpo físico, pero nosotros podemos llegar a ser inmortales.
Sobrevivir a los muchos «yoes» penetrando el presente: ése es el
campo de batalla definitivo. Ouspensky dijo grandes cosas. Una de
ellas es que la cons-ciencia no es una actividad mental. Los centros
superiores no son ninguno de los muchos «yoes», ¡gracias a Dios!
Pinocho se convirtió en un niño real (el Mundo 6) y con el tiempo
venció al gato y a la zorra (los centros instintivo-motriz y emocional).
El obstáculo no es el acontecimiento, ni la persona, ni la etapa de la
vida, sino todos nuestros «yoes».
Piensa en el gran caos interno que vivimos diariamente. Nuestras
mentes son fortuitas y se mueven por asociación de un área a otra;
llamamos «hombre» a esto. Un nombre generoso para una comedia
divina.

Los muchos «yoes» son muy difíciles, ¿verdad? Aparecen sin ser
invitados. Debemos tratar de no confundirlos con el «yo» verdadero,
porque no son el «yo» verdadero. ¿No es interesante que existan tantos
personajes distintos en nuestro ser? Las diferentes partes de los
centros ascienden y producen «yoes» que provienen de las funciones
respectivas. La mente es como el tiempo: imprevisible. Los muchos
«yoes» están totalmente prendados de sí mismos y todos los «yoes»
utilizan el mismo portavoz. Es curioso que los muchos «yoes» vayan
bailando por nuestra mente y que nosotros seleccionemos el que
deseamos expresar. No te preocupes por ellos; mejor preocúpate por
el recuerdo de sí.
Cada día es una lucha por rescatar el presente de entre la
imaginación. Los muchos «yoes» carecen de unidad, pero nuestro
mayordomo tiene el concepto de unidad. De modo que entre conmoción
y conmoción, y durante ellas, progresamos. Todos tenemos muchos
«yoes» en el centro intelectual, que nos invitan a dejar el presente.
Tenemos que escabullimos una y otra vez hacia el presente a lo largo
de nuestra vida. Los muchos «yoes» nos hacen dar muchas vueltas. Es
difícil despegarnos de ellos; de algún modo hay que mantener la
distancia en los momentos activos e inactivos. Tenemos que esperar
hasta encontrar un «yo» con que podamos trabajar.

Debemos desarrollar un «yo» en el mayordomo,
que nos aconseje evitar la distracción de los «yoes». Algunos «yoes»
son inocuos; sin embargo, existen a expensas del recuerdo de sí.
Además, la falsa personalidad es tan astuta que ciertos «yoes»
engañosos tratarán de minar nuestro trabajo, yendo en pos de temas
aparentemente inofensivos y fascinantes.
Cuanto más despertamos, son más extravagantes los «yoes» que
nos da la Influencia C; sacuden nuestra facultad regente y generan los
centros superiores. Todos pasamos por períodos de comportamiento
extremado; en esos momentos, nuestro trabajo es recordarnos a
nosotros mismos y perseverar. En algún momento tenemos que agotar
el espectro del centro emocional. El centro emocional intenta destruir el
recuerdo de sí siempre que puede, aun en las ocasiones más
agradables. Por la mañana quiere pensar en la tarde.

Los muchos «yoes» son irrelevantes. Son, desde cierto ángulo, como
hormigas pululando en el cerebro. Identificarse con ellos es aun peor.
Los «yoes» pueden ser engañosos, de modo que
a veces no hay que confiar en ningún «yo», sólo estar presente.
Cualquier «yo» que no esté relacionado con el recuerdo de sí es un
extraño.

EL RECUERDO DE SI


LA FALSA PERSONALIDAD - LA ESENCIA Y EL RECUERDO DE SI
Todos tenemos los mismos problemas y las mismas necesidades.
Nuestro problema es que estamos en una máquina; nuestra
necesidad es recordarnos a nosotros mismos.
La falsa personalidad se opone a controles y a restricciones. Para
despertar tienes que vadear a través de la gran fuerza negativa que
es la fuerza imaginaria de tu vida, trabajando con la debilidad del
momento. Tu eficacia es proporcional al esfuerzo que haces.
LA FALSA PERSONALIDAD PIENSA QUE LAS SITUACIONES SIMPLES NO SON TAN IMPORTANTES PARA EL RECUERDO DE SI.
Debemos introducir el recuerdo de
sí en cada suceso de nuestra vida, no importa cuan común parezca. Y,
en verdad, los numerosos sucesos cotidianos tienen su propio encanto.
Ouspensky decía que LA FALSA PERSONALIDAD ES ATRACTIVA Y DIVERTIDA Y QUE ENCONTRARÁ CALIFICATIVOS QUE ENNOBLEZCAN SUS DEBILIDADES.
Hay que estar dispuestos a dejar de lado todo lo que ocupe el lugar del
recuerdo de sí. La falsa personalidad piensa que tenemos que estar en un templo o en un retiro para despertar la consciencia. Es necesario buscar EL RECUERDO DE SI EN CUALQUIER CIRCUNSTANCIA porque sin él no existimos. David (el Mundo seis, el centro intelectual superior) debe acabar con Goliat (la falsa personalidad). La falsa personalidad se opone al recuerdo de sí, porque su vida imaginaria está en juego. La falsa personalidad ansia la novedad. Va en pos de una novedad tras otra, en lugar de contentarse con la simplicidad del recuerdo de sí.
Para LA FALSA PERSONALIDAD EL RECUERDO DE SI ES SIEMPRE UNA INTERRUPCIÓN.
Trata de ignorar los «yoes» que no quieren trabajar.
Nuestro ser se encuentra a prueba cuando no estamos en las
reuniones. En tu vida cotidiana con otros estudiantes trata de no
convertirte en otra persona, para no alimentar la falsa personalidad
ni en ti ni en ellos. Con gente de la vida trata de utilizar la insinceridad
intencional y de interpretar el papel de la falsa personalidad.
La falsa personalidad se deja influir por los «yoes» de los demás,
porque está sujeta al dominio femenino y quiere gustar. Con el tiempo,
uno podrá considerar externamente las necesidades de los demás,
sin preocuparse por satisfacer sus expectativas.
La falsa personalidad trata de ocupar el presente en lugar de los
centros superiores. Debemos valorar lo que menos interesa a la falsa
personalidad: el recuerdo de sí. La principal condición de la falsa
personalidad es estar disgustada con el recuerdo de sí. El sistema es
muy simple y la falsa personalidad lo mina haciéndolo parecer
complicado. A despecho de la cosmología, lo principal es estar donde
estás. A menudo, los estudiantes dejan que la falsa personalidad los
engañe haciéndoles plantear preguntas, incluso preguntas sobre ideas
esotéricas. Ya he subrayado el hecho de que la respuesta es un
estado, no una pregunta. No te dejes engañar por la curiosidad de la
falsa personalidad, pues también esto puede minar el recuerdo de sí. El conocimiento del sistema es fantástico, pero puede decepcionarnos si nos preocupamos demasiado por él.
La falsa personalidad no conoce el concepto de unidad; no existe el
honor entre ladrones. Los «yoes» de la falsa personalidad pueden
lanzar un ataque, pero son incapaces de sostenerlo contra la
personalidad verdadera, cuando se ha entrado en el camino.
La impaciencia es mucho más fácil que el recuerdo de sí o que la
transformación de las emociones negativas. Es un verdadero engaño, un tope. No tiene sentido ponerse negativo con alguien y luego castigarse por haberlo hecho. Es una pérdida de tiempo, y el tiempo es casi lo único que tenemos. Es difícil para un maestro evitar que sus
estudiantes conviertan sus problemas pequeños en grandes
problemas, porque la falsa personalidad se siente más importante
cuanto más grande es su problema. Es normal que, al inicio, el
despertar sea un proceso destructivo, porque hay que deshacerse de
la falsa personalidad  para sentar las bases de la personalidad
verdadera. Ouspensky decía que el sistema no es popular, porque nos
exige renunciar a nuestras actitudes, creencias y manifestaciones
mecánicas. Añadió además que, a pesar de eso, no tenemos nada
que perder. El proceso de destrucción es saludable si va acompañado
del proceso de construcción. La esencia es dulce y no desea que el
despertar sea un proceso severo; sin embargo, es un proceso severo,
se siga el camino de la negación o el camino del amor.
La falsa personalidad es una recopilación de actos
inconscientes aprendidos de otras personas, mientras que la
esencia es intrínseca, es propia de cada quien. Una esencia en estado
de inmadurez es muy limitada, porque no puede dividir la atención. La verdadera personalidad está diseñada para desarrollar la esencia.
Nuestra parte real es fuerte. Desde luego, la otra parte, la falsa
personalidad, ni siquiera existe, es sólo mentira, imitación, préstamo, y
complica todo cuando piensa que sus actos son originales, propios de sí.
Cuando hagas alguna observación difícil acerca de tu mecanicidad,
no debes identificarte y empezar una cadena de negatividad. Debes
reiterar tu meta de recordarte a ti mismo.
La falsa personalidad no se concibe como algo falso, cree que tiene la
respuesta correcta en cualquier circunstancia.
La falsa personalidad, con sus numerosas máscaras, toma el espacio
de la verdadera personalidad y del recuerdo de sí. Es un alivio empezar a crear la personalidad verdadera. Podemos ver que la falsa
personalidad ha sobrevenido, pero con el recuerdo de sí empezamos
a alimentar nuestros centros en forma provechosa y a moldearnos a
nosotros mismos. En el Cuarto Camino es necesario practicar la
insinceridad intencional, diseñada para reducir la negatividad que
recibimos de la gente común. Sin embargo, la actuación es difícil
cuando uno está en esencia y la otra persona está en falsa
personalidad. Para lograrlo, es necesario recordarse a sí mismo. No hay situación que no sirva como oportunidad para el recuerdo de sí.
La manifestación de los centros superiores y de la esencia es el
resultado de la acumulación de esfuerzos. Si la esencia no aflora es
por la falta de esfuerzos. Todos perdemos muchas oportunidades,
porque las áreas de fricción que las fuerzas superiores eligen son
demasiado sagradas para la falsa personalidad. Si no nos dieran
fricción en nuestras áreas de identificación, seguiríamos siendo
máquinastienes que examinar lo que ocupa el lugar del recuerdo de sí
vivir una guerra civil interior.
El recuerdo de sí no depende del tipo de cuerpo, el centro de
gravedad, la alquimia o el rasgo principal, porque la conciencia no es
las funciones. Cuando se manifiestan los centros Superiores, la falsa
personalidad los pone en tela de juicio, pues su nacimiento es una
amenaza para ella. Nuestro sí mismo es un nuevo ser, es un nuevo
hombre.
Si Criticamos a los demás, porque estamos decepcionados con
nosotros mismos. Un aspecto mísero de la falsa personalidad
p es que, además de degradarse a sí misma, trata de degradar a los
demás. Es ley que lo inferior trata de consumir a lo superior.
La risa abunda en la falsa personalidad y en el infrasexo; por eso
muchas veces es desagradable. En ocasiones, reímos al entrar en una
habitación o salir de ella, pues este tope ayuda a la máquina a
establecer su posición en el entorno.
A menudo, la máquina sonríe cuando está bajo presión, aunque no
exista razón para sonreír. Esta pseudoemoción es un tope y se origina
en la falsa personalidad. Con frecuencia, la risa y la sonrisa son
facetas de la falsa personalidad, pero esto no significa que sean
dañinas para la evolución, porque la esencia es alegre.
Vivimos en una galaxia enorme. La gente mira más allá de la Tierra
hacia las galaxias y se olvida de que vive en un planeta minúsculo.
Nuestra galaxia es una parte insignificante del universo. A veces, con
ingenuidad, nos preguntamos: ¿Será verdad que esos enormes cuerpos celestes ejercen una influencia sobre nosotros? Tal vez la falsa personalidad no nos deje levantar la mirada al cielo, pues esto revela la insignificante escala de la existencia humana.
La mayor debilidad de la falsa personalidad es que carece de
unidad. No tiene el recuerdo de sí.
Algunos estudiantes pierden tiempo porque mantienen la misma
relación con una idea, al asociarse con gente que alimenta su falsa
personalidad. No tenemos más que el presente. A la falsa personalidad le encanta el caos. Por lo general no hay fuego; pueden gritar «¡Fuego!», pero no hay fuego. Hay que mantenerse aislado de muchos impostores. Es evidente que la dualidad forma parte del diseño de la máquina.
Tenemos dos ojos, dos orejas, dos brazos, dos manos, dos piernas, dos pies y dos fosas nasales. Si uno estudia fisiognomía puede ver a dos personas distintas en una misma máquina, pues el lado izquierdo del rostro, la esencia, es un ser distinto del ser del lado derecho. El ojo
derecho alberga la personalidad y el ojo izquierdo es donde reside la
esencia. La esencia es ingenua y espera que la vida le sea amable; por eso debemos protegerla con la verdadera personalidad, cuando encontremos negatividad. Podemos acordarnos de que los demás son máquinas, en la medida en que sabemos que, sin el recuerdo de sí,
también nosotros somos igualmente mecánicos. El fruto del recuerdo de sí es penetrar en la esencia. Pasamos del Mundo 48 al Mundo 24 y, con el tiempo, a los Mundos 12 y 6. La esencia es tímida y sosegada, suave y delicada, mientras que la personalidad es ruidosa y llamativa. Una de las limitaciones de la esencia es que se queda fascinada con lo que observa. Necesitamos practicar la atención dividida, para poder transformar la esencia en los centros superiores. La esencia tiene sus limitaciones. En el tipo marcial, la expresión de emociones negativas es inherente a la esencia, así como el dominio lo es en el tipo saturnino. Un rasgo es incapaz de verse como una debilidad; por eso a la máquina le parece inofensivo. Esta actitud se deriva del pensamiento subjetivo. Por lo tanto, el tipo marcial debe aprender a rechazar las emociones negativas. Al inicio, el centro de gravedad es una gran fuerza contraria. Con el tiempo, conforme uno estudia el sistema y trata de ser las palabras, empieza a usar su centro de gravedad para despertar, transformando sus limitaciones y desarrollando sus cualidades positivas. El trabajo debe volverse emocional; todo el que entra en el camino se vuelve emocional al penetrar en la esencia, lo cual es independiente del centro de gravedad. Lo que desplaza las emociones negativas es la esencia, y la esencia es el puente para llegar a los centros superiores.
Todos los tipos son atractivos cuando están en esencia. Cuando la
esencia se da cuenta tanto de sí misma como de lo que observa, los
centros superiores están funcionando. Sin embargo, si la rigidez
acompaña esta energía, probablemente el centro instintivo está
fingiendo ser los centros superiores. La esencia no tiene valor si no va
acompañada de la atención dividida. Básicamente sirve como
ornamento de la Tierra y, en cierto modo, el Rayo de la Creación la
utiliza. Rilke dijo: «No creas que la sabiduría es otra cosa que el
entendimiento de un niño». Quien no sea como un niño, en esencia, no podrá experimentar su sí mismo.
¿Por qué uno desea concentrarse más en sus talentos que en la consciencia? Si pudieras poner el mismo esfuerzo en tratar de ser consciente, ¿qué lograrías? Aun así, nosotros deseamos desarrollar los talentos de la esencia a la par que el recuerdo de sí.
La esencia es muy simple; nosotros somos muy simples. Lo
trágico es que uno se estorba a sí mismo con sus propios «yoes». Resiste las inclinaciones de la máquina y verás aparecer tu yo verdadero. Mucha gente se pasa la vida entera fortaleciendo sus rasgos, en lugar de su esencia.
Necesitamos la esencia para experimentar los centros superiores. Se
requieren muchos años, mejor dicho, muchas vidas, para transformar
la esencia en los centros superiores. 

viernes, 23 de noviembre de 2012

AYÚDATE Y AYUDARÁS



ESENCIA:
Cuando hablamos de desarrollo interior y cambio interior,
hablamos del crecimiento de la esencia. Ahora bien, la cuestión no
es adquirir nada nuevo sino recuperar y reconstruir lo que se ha
perdido. Este es el propósito del desarrollo. Cuando hayan
aprendido a distinguir la personalidad de la esencia y a separarlas,
comprenderán que es lo que debe ser cambiado.
DIARIO DE UN ALUMNO C. S. Nott

...
Uno de los ayudantes de cocina había entrado clandestinamente a
escuchar la charla en vez de cumplir con su tarea. Al reprenderlo,
Gurdjieff le dijo: "Tu tarea está ahora en la cocina. Si descuidas las
tareas de la vida, descuidaras este trabajo. Debes tratar de hacer todo
bien, en todas las circunstancias. Aquellos que se ayudan a si mismos
en la dirección  correcta recibirán  ayuda. Al luchar por hacer todo
bien ayudaremos al trabajo, al maestro y al grupo". No pude captar
todo lo que siguio, pero escuche: "Recuerda lo que escribí  en
Belcebú, 'Si se trata de tomar, toma. Cada vez que hago algo, lo
hago abundantemente".

DIARIO DE UN ALUMNO C. S. Nott

...

AYÚDATE Y AYUDARÁS
Al hablar de la necesidad de ayudarse entre si, dijo: "Usualmente conocemos a los otros mejor de lo que ellos se conocen, en consecuencia, la ayuda mutua se hace necesaria y provechosa. Pero
a menudo el amor propio y el orgullo nos impiden aprovechar cuando se nos señalan nuestros defectos y debilidades, pues a menudo nos
negamos o tratamos de justificarnos".

"En todas nuestras acciones debemos luchar para conseguir lo que es útil para los demás y agradable para nosotros mismos".

DIARIO DE UN ALUMNO C. S. Nott
...

UN MOMENTO SIN RECUERDO DE SÍ
Gurdjieff nunca dejaba pasar nada de lo que haciamos o deciamos
en momentos de olvido. Si estaba presente cuando esto sucedia, la
agarraba en el acto; y si le contaban el incidente, solia esperar una
oportunidad para "hacernos pasar las de Cain" en la presencia de
los demas. Yo habia hecho a alguien una observacion tonta y
petulante a proposito de Gurdjieff. Tres dias despues me encontraba
en el Study House, sentando sobre los esplendidos tapices con el,
Stjoernval, de Hartmann y otros. Estabamos tomando cafe. El me dijo: "Repita lo que usted dijo a tal y tal el otro dia". Me di cuenta al instante de lo tonto que habia sido en un momento de olvido. Senti una inmensa resistencia para reconocer que habia actuado como alguien irresponsable. Me pregunto de nuevo, sonriendo. Pero yo guardaba silencio y sufria. Entonces me dijo: "Si lo hace, Foma
(de Hartmann) le tocara cualquier pieza que usted desee". Despues de una lucha, repeti aquello, vencido por la humillacion. Gurdjieff
sonrio y dijo: ".Que desea?" Respondi: "Un fragmento de un
Himno Esenio". Le hizo un gesto a de Hartmann, que se dirigio al
piano y lo interpreto. El incidente me golpeo tan fuerte en el plexo
solar que nunca lo olvide.

DIARIO DE UN ALUMNO C. S. Nott 
Se hablaba de la dificultad para despertar el interés
de la gente por las ideas de Gurdjieff, se refirió al "Caronte" de
Luciano. Caronte dice: "A pesar de que sus vidas sean breves como
las hojas, Hermes, mira como luchan entre si para tener poder, honor
y posesiones, aunque tienen que dejarlo todo atrás y están
predestinados a tomar nuestra barca solo con un óbolo para la tarifa.
Ahora que estamos en estas alturas, no crees que seria bueno que
les diéramos una dura advertencia diciéndoles que cesen su afán
inútil y que luchen para mantener la realidad de la muerte siempre
frente a ellos? Yo gritaria: '!Oh, hombres necios, .por que luchan
tras esas cosas vanas? Detengan esos esfuerzos y afanes. .Van a
vivir por siempre? Estos honores y riquezas no son duraderos, ni ustedes los pueden llevar consigo. Ustedes partiràn desnudos!dejando a otros sus casas y tierras!' ¿No crees que si yo les gritara
esto les ayudaría existir más sabiamente?
DIARIO DE UN ALUMNO C. S. Nott
 ...
"!Arriba! !Arriba! Solo queda una breve
vida, el camino es largo y en la ilusion estas sumergido".


miércoles, 26 de septiembre de 2012

YO






Un día, con referencia a la descripción de un ejercicio de concentración, en el cual se trataba
de llevar la atención de una parte del cuerpo hacia otra, G. preguntó:
¿Cuándo ustedes pronuncian la palabra Yo en voz alta, pueden notar dónde resuena en
ustedes esta palabra?"
No comprendimos en seguida lo que quería decir. Pero algunos de los nuestros comenzaron a
notar muy pronto que cuando pronunciaban la palabra Yo, tenían la impresión de que esa
palabra resonaba en la cabeza, otros la sentían en el pecho, otros encima de la cabeza — fuera
del cuerpo.
Debo decir aquí que, por mi parte, yo era totalmente incapaz de provocar esta sensación en
mí, y que tenía que referirme a los otros.
Al escuchar todas nuestras conversaciones, G. dijo que un ejercicio de este género se había
conservado hasta nuestros días en los monasterios del monte Athos.
Un monje se mantiene en una cierta posición, ya sea arrodillado o de pie, los brazos en alto
con los codos en ángulo, y dice "Ego" en voz alta y sostenida, escuchando a la vez dónde
resuena esta palabra.
La meta de este ejercicio es la de hacerle sentir su "Yo" cada vez que piensa en sí mismo, y de
hacer pasar su "Yo" de un centro a otro.
G. recalcó varias veces la necesidad de estudiar esta "técnica" olvidada, porque dijo que sin
ella es imposible obtener resultado alguno en el camino de la religión, aparte, claro está, de
resultados puramente subjetivos.
Si lo desean se puede aprovechar esta oportunidad de la lectura, para tratar de hacer este, ejercicio. Si no es mucho pedir al que pueda dejar un comentario de lo que percibió, haciendo ese ejercicio.
-Recuerden, dijo, que toda religión verdadera — hablo de aquellas que fueron creadas por
hombres realmente sabios con una meta precisa — está compuesta de dos partes. La primera
enseña lo que debe ser hecho. Esta parte recae en el dominio de los conocimientos generales y
se corrompe con el tiempo a medida que se aleja de su origen. La otra parte enseña cómo
hacer lo que enseña la primera. Esta segunda -se conserva secretamente en ciertas escuelas, y
con su ayuda siempre se puede rectificar lo que ha sido falseado en la primera parte, o
restaurar lo que ha sido olvidado.
"Sin esta segunda parte, no puede haber conocimiento de la religión, o en todo caso, este
conocimiento permanece incompleto y muy subjetivo.
Fragmentos de una enseñanza desconocida.