jueves, 5 de abril de 2012

EL JUEVES SANTO




El Jueves Santo

Es el relato de la previa al desenlace de los hechos: la pasión de Cristo

En el Jueves Santo tenemos un problema para delimitar donde empieza y qué se celebra exactamente, contamos con  el Jueves Santo de los  tres evangelistas Mateo Marcos y Lucas o el jueves Santo de Juan.
En el caso de Juan  comienza con El Lavado de los pies. Juan 13 1-20 y esto solo se menciona en este evangelio,  en cambio con los otros evangelistas en el jueves santo desarrollan estos temas que también mencióna Juan:
-  Jesús es ungido  Mateo 26 6-13, Juan 12 1-8
-  Anuncio traición de Judas Mateo 26 14-16 / 20-25,  Juan 13 -21-39,  Lucas 22 14-21, Marcos 14 1-2 y 14 10-11
-  Anuncio de las negaciones de Pedro Mateo 26, 30-35, Lucas 22  19-20,  Juan 13 36-38, Marcos 14 26-31.
-  La oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní. Juan, Lucas, Mateo, Marcos.
-  Arresto de Jesús Mateo 26 47-56, Marcos 14 43-52,  Juan 18  2-11, Lucas 22 47-52.
Pero la Comida de Pascuas el Evangelio  de Juan no la trata--  La Última Cena. y/o  la institución de la Eucaristía sólo la tratan Mateo 26 26-29, Lucas 22 17-20, Marcos 14 22- 25.

Jesús es ungido en Betania: una mujer se le acerca con un precioso perfume, nardo puro, y rompiendo el frasco lo derrama en la cabeza de Jesús. Los que estaban allí se indignaron y comentaban entre si, que derroche de dinero, a lo que Jesús dijo: déjenla ella ha hecho una buena acción, ella ha ungido mi cuerpo anticipadamente para la sepultura. Esta acción será proclamada en todo el mundo en su memoria. Mateo 14, 3-9
Anuncio traición de Judas: Faltan dos días y hay conspiración para atrapar a Jesús, pero no lo querían hacer en las Pascuas, judas fue  ver a los sacerdotes del Sanedrín. Jesús anuncia en la cena uno de ellos los entregará: uno que come conmigo. Marco14, 10-11
La  institución de la Eucaristía:
14  22Jesús tomó el pan y lo dio a sus discípulos, diciendo: Tomen, esto es mi cuerpo. Después tomó una copa dio gracias y se la entregó y todos bebieron de ella. Y les dijo: Esta es mi Sangre, la sangre de la Alianza, que se derrama por muchos. Les aseguro que no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de los Cielos. Marco 14, 22-25

El lavado de los pies, en el Evangelio de Juan
13 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo:
- Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?.
Jesús le replicó:
- Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.
Pedro le dijo:
- No me lavarás los pies jamás.
Jesús le contestó:
- Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.
Simón Pedro le dijo:
- «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza».
Jesús le dijo:
- Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos.
Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo:
- No todos estáis limpios.
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:
-  ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.
Juan 13, 1-

domingo, 1 de abril de 2012

LOS CENTROS: LA PARTE FORMATORIA:





Esta orientación empieza con el estudio de Los Centros.
Bibliografía: Fragmentos de una enseñanza desconocida, El Cuarto Camino, Psicología de la Posible Evolución  del Hombre que con tanto amor al conocimiento (parte emocional del centro intelectual) y a su maestro,  P. D. Ouspensky transcribe literalmente las ideas de Gurdjieff.
Qué nuevo es mirar esta enseñanza a la luz del Amor,  un vehículo de tercera fuerza.




LA PARTE FORMATORIA:

En ella están incluidos todos los procesos mentales: la percepción de impresiones, la formación de representaciones y de conceptos, etiquetar,  el raciocinio, la comparación, la afirmación, la negación, la formación de palabras, la facultad de hablar, la imaginación de la loca de la casa, y así sucesivamente.

La parte mecánica del centro intelectual tiene un nombre especial. Esta parte tiene nombre propio. A veces se la menciona como centro separado, y en ese caso se lo llama centro formativo o aparato formativo o se llama "aparato formatorio" o algunas veces "centro formatorio", según la traducción. También se le llama secretaria.
La mayoría de las personas usa sólo esta parte; nunca usa las partes mejores del centro
intelectual. Pero las ideas del Cuarto Camino o las ideas similares no pueden entenderse mediante
el aparato formativo.

Polaridad:
El aparato formatorio tiene limitaciones muy claras.
Una de sus peculiaridades es que compara sólo dos cosas, como si en cualquier línea particular existiesen sólo dos cosas. Por tanto, el centro formativo gusta pensar en los extremos; por ejemplo, lo sabe todo o no sabe nada. Otra de sus peculiaridades es buscar inmediatamente lo opuesto.
Usted puede descubrir muchos ejemplos de pensamiento formativo.

La división de un centro en tres partes es muy simple. Una parte mecánica trabaja casi automáticamente; no requiere ninguna atención. Pero debido a esto no se puede adaptar a un cambio de circunstancias, no puede "pensar", y continúa trabajando de la manera en que comenzó, aun cuando las circunstancias hayan cambiado completamente.

Registro de datos:
En el centro intelectual, la parte mecánica incluye en sí misma todo el registro de impresiones, recuerdos y asociaciones. Esto es todo lo que debería hacer normalmente, es decir, cuando otras partes hacen su trabajo. Si el centro intelectual trabaja normalmente, es decir, si las otras partes realizan su trabajo, el centro formativo trabaja absolutamente muy bien. Es un aparato registrador. Pero nunca debería contestar a las preguntas dirigidas a todo el centro, nunca debería tratar de resolver sus problemas, y nunca debería decidir nada.

Sólo el trabajo  equivocado
Sólo nos concierne su trabajo equivocado. Esto no se refiere solamente al aparato formativo sino
también a todas las partes mecánicas de los centros. Sólo cuando empezamos a trabajar
equivocadamente, ellos se vuelven peligrosos. De modo que no hay necesidad de preocuparse
por su trabajo correcto; lo que usted debe tratar deshacer es eliminar su trabajo equivocado.
Desgraciadamente, de hecho, siempre está lista para decidir y siempre contesta a las preguntas de toda clase, de manera muy estrecha y limitada, con frases hechas, en jerga, con lemas políticos.
Todos estos y muchos otros elementos de nuestras reacciones habituales forman el trabajo de la parte mecánica del centro intelectual.

La parte mecánica del centro emocional quiere realizar el trabajo de la parte superior, y lo
mismo ocurre con el centro formativo: quiere realizar el trabajo del centro intelectual, y como
resultado, la parte motora del centro incluye toda la vida intelectual de una persona corriente.
La mitad negativa del centro instintivo es un guardián que nos previene del peligro. En el centro emocional, las emociones negativas son muy dañinas.
Luego, cada mitad de un centro se divide en tres partes: la parte intelectual, la parte
emocional, y la parte motora o mecánica. La parte motora de cada centro es la más mecánica
y la que más a menudo se usa. Por lo general, usamos sólo las partes mecánicas de los centros.
Incluso las partes emocionales se usan sólo ocasionalmente; en cuanto a las partes intelectuales,
en condiciones corrientes, se las usa muy raras veces. Esto demuestra cómo nos
limitamos, cómo usamos sólo una parte, la parte más débil, de nuestro organismo.
Es facilísimo distinguir estas tres partes cuando empezamos a observarnos. Las partes
mecánicas no necesitan atención. Las partes emocionales necesitan fuerte interés o
identificación, atención sin esfuerzo o intención, pues la atención es atraída y mantenida por
la atracción del objeto mismo. Y, en las partes intelectuales, usted tiene que controlar su
atención.
Cuando se acostumbre a controlar la atención, usted verá de inmediato lo que quiero decir.
Primero, el carácter de la acción le mostrará en qué centro está usted, y, luego, la observación
de la atención le mostrará la parte del centro.

Ejercicios: Tener en cuenta que el trabajo interno es ver el funcionamiento de los centros en uno mismo observándose, no acumular saber intelectual.
Anotar en un cuaderno, un poquito todos los días.

viernes, 3 de febrero de 2012

NUESTRA VIDA EN EL UNIVERSO



MISTERIO DE LA VIDA

Vivimos en lo que el eminente astrónomo Sri James llamaba «un misterioso Universo». Al científico le parece así en verdad, pues cuanto más descubre uno sus intimidades, mas bellos son los designios que se nos revelan. El hombre o la mujer ordinarios, sin embargo, envueltos como están en la marea de los sucesos del día, no parecen tener ni tiempo ni ganas de dedicar demasiada reflexión al funcionamiento de lo que parece ser una existencia inexorable y exigente.
A pesar de todo Albert Einstein, que con seguridad no era un soñador ocioso, se daba bien cuenta de la necesidad de maravillarnos. En su libro El Mundo tal como yo lo veo, dice: «La cosa más hermosa que podemos experimentar es el sentido de lo misterioso. Es la emoción fundamental del verdadero arte y el origen de la verdadera ciencia. Quien no lo conoce, quien ya no puede maravillarse, quien ya no es capaz de sentir asombro, puede decirse que está muerto, que es un cirio apagado.»
El sentido del asombro, de hecho, se ha perdido para muchos de nosotros. Lo teníamos cuando éramos niños, y entonces lo comprendíamos todo mucho mejor que ahora, en que estamos hipnotizados por los falsos dioses del progreso material. Hasta cierto punto esto es necesario en una sociedad civilizada, y mucha gente estima que es el único objetivo de la vida que pueda considerarse práctico. Hay muchos, sin embargo, que aceptan los retos de la vida como una actividad necesaria e incluso estimulante, sin creer que éste sea todo el propósito de la existencia; en este caso los numerosos misterios se convienen en una fuente de inspiración. 
Un misterio suele definirse como algo oculto o inexplicable, pero la palabra tiene un significado mas profundo e insospechado, pues deriva de una raíz griega que significa cerrar los ojos. De aquí se deduce la chocante conclusión de que la verdad está oculta únicamente porque no queremos mirarla. Pasamos por la vida con nuestras mentes firmemente cerradas ante cualquier cosa que no comprendamos inmediatamente.
Sin embargo, en la intimidad de nuestro corazón, sabemos que en el Universo hay inteligencias incomparablemente superiores al intelecto de la vida diaria. Hacia éstas debemos volvernos para encontrar las claves de los misterios. Se dice, en verdad, que tenemos derecho a exigirlas. Pero hemos de aprender el modo de hacer la demanda; y este modo empieza por el acto de volver al  sentido del asombro.
La naturaleza misma es un gran misterio, del cual a veces sólo débilmente nos percatamos. Existe hoy en día tal cúmulo de información en la literatura popular y en los programas de televisión, que difícilmente puede uno dejar de verse intrigado por la infinita variedad y belleza de las diversas formas de vida. Si llegamos a preguntarnos de que modo pudo tener lugar todo esto, se nos dirá que todas estas formas se desarrollaron a partir de prototipos simples a través de una sucesión de mutaciones enteramente accidentales. Las que proporcionaban algún beneficio
sobrevivieron, dando así por resultado el desarrollo, a lo largo de millones de años, de la vastísimamente elaborada vida de hoy en día.
Nuestro interés surge ante la astucia de este desarrollo, pero es un interés superficial. ¿Podemos creer realmente que sucedió todo por accidente? ¿No habrá acaso detrás de esta asombrosa variedad una mente y un propósito? Hay, en verdad, evidencias de que existen inteligencias directoras que controlan el comportamiento de especies particulares, y a las que los psicólogos llaman «mentes grupales». Por escoger un pequeño ejemplo, ¿cómo sabe una araña recién
nacida el modo de tejer una tela aun sin recibir instrucción de unos padres que nunca ha visto?
Podéis decir que el programa apropiado se halla establecido en sus genes, pero esto es meramente una explicación del mecanismo implicado. ¿Quién diseñó el programa, no sólo para las arañas, sino para toda la estructura de la vida orgánica; y por qué razón?
¿Cuál es, de hecho, el propósito de esta compleja película de materia viviente que cubre la superficie de la Tierra? Puede aceptarse como formando parte, simplemente, del ambiente natural; pero puesto que nosotros mismos estamos involucrados en ello debería tener mayor interés para nosotros discernir cual es su función real. Para esto, sin embargo, hemos de buscar más allá de la evidencia que nos aportan los sentidos. Nuestro conocimiento del mundo se deriva básicamente de los cinco sentidos físicos. Aprendemos por la experiencia a interpretar la información que nos suministran, construyendo esquemas de asociaciones que determinan
nuestras reacciones y nuestro comportamiento en general.
Sin embargo, la ciencia nos dice que estos sentidos, curiosamente, se hallan limitados en su capacidad de percepción. Hay muchos sonidos que nuestro oído no detecta, mientras que nuestros ojos responden a menos de una trillonésima del vasto espectro de ondas electromagnéticas conocido por la ciencia; y hay otras influencias no percibidas por los sentidos ordinarios. Resulta por tanto obvio que el mundo que conocemos es meramente una diminuta fracción de un mundo inmanifestado muchísimo más grande.
Esta idea de que existe un mundo inmanifestado es de enorme importancia. Es, de hecho, la clave esencial del misterio del Universo. Pero este trasfondo invisible no es simplemente una extensión del mundo físico. Es una especie de vibraciones y energías de un orden enteramente diferente a las percibidas por los sentidos. En el lenguaje religioso se le llama Cielo; pero no debería creerse que es un estado aislado y remoto. La leyenda esotérica nos cuenta que el Universo comprende una jerarquía de órdenes mundiales, creados por una Inteligencia Suprema o Absoluta como una estructura viva y evolucionante.
Estos órdenes mundiales no son físicos, aunque algunas de sus actividades creen la apariencia del mundo físico. Deben considerarse como esquemas de posibilidades llevadas a la existencia por la inteligencia apropiada a cada nivel particular. Los asuntos de nuestro planeta son administrados por un orden mundial muy bajo, casi el más bajo de la estructura. Es, no obstante, una creación altamente inteligente, de la que los atributos físicos percibidos por los sentidos son una mera sombra. Es una estructura de la que se espera que, al final de su propio y vasto período de
tiempo, crezca en estatura de modo que su energía pueda retornara la Fuente.
Para que esto suceda, sin embargo, ha de ser capaz de recibir influencias de niveles superiores, y para esto ha de existir un medio adecuado a través del cual puedan transmitirse estas influencias.
Tal es la función del extraño fenómeno de la vida orgánica. Podemos comprender esto en algún
grado en términos físicos. En ausencia de vegetación la energía del Sol, de la que depende la Tierra, reflejada inútilmente (como ocurre con la de la Luna). La película de vida orgánica atrapa la energía y la pasa a la Tierra.
La Tierra inmanifestada está sometida a influencias mucho más sutiles, las cuales son recibidas por los aspectos psicológicos de la vida orgánica, incluyendo al hombre, quien tiene un papel particularmente importante que jugar en este esquema. Estas influencias son de una cualidad bien distinta de las que dirigen el comportamiento físico del mundo, y es con estas influencias conscientes que tiene que ver la enseñanza esotérica.
Resulta obvio, por lo tanto, que la vida orgánica no es simplemente un accidente como los científicos parecen creer. Ha sido creada para un fin especifico, que trataremos de entender, y es dirigida por una inteligencia de orden elevado. Se caracteriza por una actividad incesante, para la cual hay, nuevamente, una significativa razón. Cualquier sistema natural tiende a  degenerar en una situación de quiescencia en la cual no queda energía disponible para el trabajo útil, situación conocida como de máxima entropía. La Naturaleza, por lo tanto, dispone que todas las criaturas vivientes estén obligadas a hacer un constante esfuerzo por sobrevivir, y la energía así generada mantiene a la vida orgánica en su conjunto en una condición adecuadamente activa para el ejercicio de las funciones que le son requeridas. El esfuerzo, en verdad, es una exigencia fundamental en el Universo, y resulta sombrío pensar que el desubicado idealismo de hoy en día, al intentar hacer la vida uniformemente fácil, está reduciendo a la humanidad a un estado de
impotencia espiritual.
Ahora bien, aunque estas ideas pueden ser interesantes, parecen algo remotas y académicas. ¿Es que las ampliamente diversificadas y a menudo bellas manifestaciones de la vida sobre la Tierra, existen sólo para el beneficio de un Universo vasto e impersonal, que ha estado evolucionando lentamente a lo largo de millones de años, y que presumiblemente continuará su inexorable curso durante innumerables eones más? Si es así, ¿cuál es la situación del hombre, que vive en y es parte de esta estructura? ¿Es él acaso, como alguna gente cree, simplemente un animal muy sofisticado que ha desarrollado facultades y poderes desacostumbrados, pero que individualmente es de nimia importancia?
Esta no es una idea aceptable, pues tenemos la convicción innata de un destino individual significativo, lo que viene reforzado por el hecho de que el hombre esté claramente equipado con facultades superiores, y en particular la capacidad de pensar y razonar, y de experimentar emociones como algo distinto de las sensaciones. Los animales, e incluso las plantas, tienen sentimiento y, en algunos casos, un limitado poder de razonamiento, pero éstas son reacciones instintivas como respuestas condicionadas a estímulos externos. El hombre se distingue por la
posesión de una mente individual que le permite interpretar sus experiencias más conscientemente.
Como resultado ha sido capaz de establecer, a lo largo del tiempo, un considerable grado de comunicación con sus semejantes. Ha observado el comportamiento de su entorno con detalle, y ha edificado una prodigiosa biblioteca de conocimientos. Sus percepciones emocionales responden a los evasivos valores de la verdad y de la belleza, los cuales han inspirado las grandes obras de arte y de música, de poesía y literatura, de descubrimientos y aventuras, que nos han proporcionado una herencia tan valiosa.
Todo esto es con seguridad algo extra. A pesar de su arrogancia el hombre es físicamente una parte muy pequeña de toda la estructura de la vida orgánica, la cual parecería cumplir bastante adecuadamente las exigencias de la evolución cósmica. ¿Por qué, pues, habría necesidad de crear al hombre, con sus poderes superiores (los que, en verdad, parece usar a menudo en forma tan irresponsable)?
He aquí ante nosotros el gran misterio que debemos intentar dilucidar si es que hemos de hacer uso adecuado de la vida que se nos ha dado. Durante un tiempo se nos permite tomar las cosas como vienen, pero, habiéndonos establecido en la vida, comenzamos a hacer preguntas y a buscar la comprensión de las cosas. Ahora bien, hemos visto que la vida actúa en general como un medio para la transmisión de influencias extraterrestres. La leyenda esotérica dice que el hombre
es una creación especial provista de una gama de potencialidades extraordinarias y no solamente respecto a su intelecto. Dice asimismo que estas facultades, si se ejercen adecuadamente pueden extraer de las caleidoscópicas situaciones de la vida una cierta forma de energía que es como el néctar de los dioses. Consideradas las cosas en estos términos, el hombre no es, en modo alguno, de nimia importancia. Este es en verdad el motivo de haber sido creado; pero no hay ocasión para vanagloriarse pues la mayoría de nosotros no sólo deja de hacer uso de estas facultades extra, sino que ni siquiera se percata de su existencia.


Gurdjieff en Accción
J. H. Reyner
(alumno de Maurice Nicoll)




sábado, 28 de enero de 2012

LOS CENTROS


Ustedes deben recordar que hemos encontrado el punto débil en el muro de nuestra mecanicidad. P.D. Ouspensky

INTRODUCCIÓN

Vamos a tratar de distinguir bien, cuáles  son las ideas nuevas de Cuarto Camino, para lo cual vamos a ir revisando todos las ideas de esta Enseñanza, espero me acompañen, y pronto reconocerán vivencias nuevas tales como que por profundizar en un tema comprendemos un montón de otras nuevas, cuando logramos ver hacia abajo, nuestra mirada se eleva hacia arriba, esto me hace acordar dos ideas importantes, la primera es acerca del correcto pensar, dice Ouspensky,  es a través del correcto pensar que se accede a la partes superiores de los centros y con ellos a los estados de consciencia objetiva, un ejemplo  podría ser  pensar los grandes temas, como los misterios de la Vida y la Muerte en este caso nos ayudaría pensar en las teorías acerca del tiempo, la reencarnación y la recurrencia. La  segunda  está conectada a la idea de los cosmos, El desarrollo de la conciencia no se efectúa en una sola dirección, dijo Gurdjieff, cuando un hombre comienza a sentir la vida de todas las cosas, los planetas, el sol,  comienza al mismo tiempo a sentir la vida de sus células,  la inteligencia de las mentes, los elementos;  esto es al ver hacia arriba, también desciende. El  desarrollo de la conciencia se realiza simultáneamente en dos direcciones, hacia lo macrocosmos y hacia el microcosmos, en este caso lo pequeño es el estudio de sí, mas su contrapartida es el acceso a otro niveles de consciencia de una forma sólida, consistente. Entonces en esta orientación vamos a empezar con el estudio de Los Centros. Bibliografía: Fragmentos de una enseñanza desconocida, El Cuarto Camino, Psicología de la Posible Evolución  del Hombre que con tanto amor al conocimiento (parte emocional del centro intelectual) y a su maestro,  P. D. Ouspensky transcribe literalmente las ideas de Gurdjieff.
Qué nuevo es mirar esta enseñanza a la luz del Amor,  un vehículo de tercera fuerza.
Aquí  escribo para los que quieran empezar de vuelta y para aquellos, los nuevos buscadores que quizá no conozcan ya nada de primera mano, y es por esto que debemos redoblar nuestros esfuerzos en la Consciencia.

LOS CENTROS:
Estados  de conciencia y los centros

En este sistema nos dijeron que el hombre tiene la posibilidad de vivir en cuatro estados de consciencia  pero que, como es, vive sólo en dos.  De manera que estudiamos los centros en dos estados de consciencia. Al mismo tiempo, comprendemos que suceden vislumbres de consciencia de sí (tercer estado) y que lo que nos impide tener más vislumbres de éstas es el hecho de que no nos recordamos: estamos dormidos.
La primera cosa necesaria en un estudio serio de uno mismo es entender que la consciencia
tiene grados. Deben recordar que no pasan de un estado de la consciencia a otro, sino que
éstos están añadidos uno al otro.

Esta idea de  Consciencia es nueva ya que para el conocimiento actual de occidente, expresado en  filosofía, psicología y sociología, así como ciencia política, la idea de consciencia es totalmente diferente, en la cual se habla generalmente de dos estados sólo ligada a la memoria socio-política, llamadas consciencia social, civil, ciudadana. Nunca se la toma como falta de Recuerdo de Sí sino como falta de responsabilidad,  tema que desarrollaré más adelante.

2 Ver Las funciones
La segunda cosa necesaria en un estudio serio de uno mismo es el estudio de los centros, y los vamos a estudiar a través de sus funciones mediante la observación de éstas, aprendiendo a dividirlas en el sentido correcto, aprendiendo a reconocer cada una separadamente. Cada función tiene su propia especialidad. Deben ser estudiadas separadamente y entenderse claramente sus diferencias, recordando que están controladas por diferentes centros o mentes. Es muy útil pensar sobre las diferentes funciones de los centros y comprender que son absolutamente independientes. No comprendemos que hay cuatro seres independientes en nosotros, cuatro mentes independientes. Siempre tratamos de reducir todo a una sola mente. El centro instintivo puede existir absolutamente aparte de tos otros centros; los centros motor y emocional pueden existir sin el intelectual. Podemos imaginar cuatro personas que viven en nosotros. La que llamamos instintiva es el hombre físico. El hombre motor es también un hombre físico, pero con diferentes inclinaciones. Luego está el hombre sentimental o emocional, y el hombre teórico o intelectual. Si nos contemplamos desde este punto de vista, es más fácil ver dónde cometemos el principal error acerca de nosotros mismos, porque nos consideramos como uno solo, como si siempre fuéramos el mismo.
No tenemos medios para ver los centros, pero podemos observar sus funciones: cuanto más observamos, más material tenemos. Esta división de las funciones es importantísima. El
control de cualquiera de nuestra facultades sólo puede obtenerse con la ayuda del conocimiento. Cada función puede controlarse solamente si conocemos las peculiaridades y la velocidad de cada una.
La observación de las funciones debe conectarse con el estudio de los estados de consciencia y los grados de consciencia. Debe entenderse claramente que la consciencia y las funciones son cosas absolutamente diferentes. Moverse, pensar, sentir, tener sensaciones, éstas son funciones; pueden trabajar con absoluta independencia de si estamos conscientes o no; en otras palabras, pueden trabajar mecánicamente. Estar consciente es algo absolutamente diferente. Pero si estamos más conscientes, inmediatamente aumenta la intensidad de nuestras funciones.
Las funciones pueden compararse con máquinas que trabajan en variables grados de luz. Estas máquinas son tales que pueden trabajar mejor con luz que en la oscuridad; en cada momento que hay más luz, las máquinas trabajan mejor. La consciencia es la luz y las máquinas son las funciones.
Las funciones pueden compararse con máquinas que trabajan en variables grados de luz. Estas máquinas son tales que pueden trabajar mejor con luz que en la oscuridad; en cada momento que hay más luz, las máquinas trabajan mejor. La consciencia es la luz y las máquinas son las funciones.
3 Lo que es  útil o lo dañino:
La observación de las funciones requiere largo trabajo. Es necesario hallar muchos ejemplos de cada una. Al estudiarlas, veremos inevitablemente que nuestra máquina no trabaja correctamente; algunas funciones son todas correctas, mientras otras son indeseables desde el punto de vista de nuestro objetivo. Pues debemos tener un objetivo, de lo contrario ningún estudio dará resultado alguno. Si comprendemos que estamos dormidos, el objetivo es despertar; si comprendemos que somos máquinas, el objetivo es cesar de ser máquinas. Si queremos ser más conscientes, debemos estudiar qué nos impide recordarnos. De modo que tenemos que introducir cierta valorización de las funciones desde el punto de vista de si son útiles o dañinas para el recuerdo de sí.
De modo que hay dos líneas de estudio: el estudio de las funciones de nuestros centros, y el
estudio de las funciones innecesarias o dañinas.

La máquina humana tiene 4 funciones funciones diferentes:

1° El pensar (o intelecto).
2° El sentir (o emociones).
3° La función instintiva (todo el trabajo interno del organismo).
4° La función motriz (todo el trabajo externo del organismo, el movimiento en el espacio,
etc.)
5° La sexualidad  (división de géneros)

Además de estas cinco, hay otras dos funciones para las cuales no tenemos nombre en el lenguaje ordinario. Estas aparecen sólo en los estados superiores de conciencia: una, la función emocional superior, que aparece en el estado de conciencia de sí; y otra, la función intelectual superior, que aparece en el estado de conciencia objetiva. Como no estamos en estos estados de conciencia, no podemos estudiar estas funciones o experimentar con ellas.
Tratemos ahora de comprender las cuatro funciones principales. El  estudio debe comenzar por el estudio de las 4 funciones el pensar, el sentir, la función instintiva, y la función motriz. La función sexual sólo se puede estudiar mucho después; esto es, cuando estas cuatro funciones hayan sido suficientemente comprendidas
Daré por sentado que para ustedes es claro lo que yo quiero decir por la función intelectual o función de pensar. En ella están incluidos todos los procesos mentales: la percepción de impresiones, la formación de representaciones y de conceptos, el raciocinio, la comparación, la afirmación, la negación, la formación de palabras, la facultad de hablar, la imaginación, y así sucesivamente.
La segunda función es el sentir o las emociones: la alegría, la pena, el miedo, el asombro, etc. Aun si están seguros de que está claro para ustedes el cómo y en qué difieren las emociones de los pensamientos, les aconsejaría que revisen sus puntos de vista a este respecto. En nuestra manera ordinaria de pensar y de hablar mezclamos pensamientos y sentimientos; pero para comenzar el
estudio de sí es necesario diferenciar cuál es cuál.
Tomará más tiempo el comprender las dos funciones que siguen, instintiva y motriz, ya que en ningún sistema ordinario de psicología están descritas y divididas de manera correcta. Las palabras "instinto", "instintivo" se emplean por lo general en sentido equivocado, y muy a menudo sin sentido alguno. En especial, por lo general se le asigna al instinto funciones externas
que son en realidad funciones motrices y algunas veces emocionales.
La función instintiva en el hombre incluye cuatro clases diferentes de funciones:
·         PRIMERO: Todo el trabajo interno del organismo,
·         SEGUNDO: Los así llamados cinco sentidos: la vista, el oído, el olfato, el gusto, el tacto;
·         TERCERO: Todas las emociones físicas; es decir, todas las sensaciones físicas que son agradables o desagradables.
·         CUARTO: Todos los reflejos,
La función motriz comprende todos los movimientos externos tales como el caminar, el escribir, el hablar, el comer, y sus memorias. También pertenecen a la función motriz aquellos movimientos que en el lenguaje ordinario se llaman "instintivos", tales como el atrapar, sin pensarlo, un objeto que se cae.

La diferencia entre la función instintiva y la motriz es muy clara y puede ser fácilmente comprendida si uno simplemente recuerda que todas las funciones instintivas, sin excepción, son innatas y que para usarlas no es necesario aprenderlas; mientras que, por el otro lado, ninguna de las funciones motrices son innatas y uno tiene que aprenderlas todas, tal como el niño aprende a caminar, o como se aprende a escribir o a dibujar.


El diagrama representa a un hombre de pie, de perfil, mirando hacia la izquierda, e indica la posición relativa de los centros, de manera muy esquemática.

El centro de gravedad y velocidadCada centro tiene lo que se llama su "centro de gravedad". El centro de gravedad
del centro intelectual está en el cerebro; el centro de gravedad del centro emocional está en el plexo solar; los centros de gravedad de los centros motor e instintivo están en la médula espinal.
Uno de los principios más importantes que se debe comprender en relación con los centros es la gran diferencia en sus velocidades, es decir, una diferencia en las velocidades de sus funciones.
El más lento es el centro intelectual. Luego -aunque mucho más rápidos- vienen los centros motor e instintivo, que tienen más o menos la misma velocidad. El más rápido de todos es el centro emocional, aun cuando en el estado de "sueño despierto" muy raramente trabaje con nada que se aproxime a su verdadera velocidad, y por lo general trabaja a la velocidad de los centros instintivo
y motor.
La Divisiones positiva negativa
Otra característica de los centros, la que posteriormente nos dará muy buen material para la observación de sí y para el trabajo sobre nosotros mismos.
Se supone que cada centro está dividido en dos partes: positiva y negativa.
Esta división es particularmente clara en el centro intelectual y en el centro instintivo.
Todo el trabajo del centro intelectual está dividido en dos partes: afirmación y negación; sí y no.
En cada momento de nuestro pensar, uno de los dos prevalece sobre el otro o, en momentos de igual fuerza, llegan a la indecisión. La parte negativa del centro intelectual es tan útil como la positiva, y cualquier debilitamiento en la fuerza de una con respecto de otra acarrea desórdenes mentales.
En el trabajo del centro instintivo, la división es también bastante clara, y ambas partes, positiva y negativa, o agradable y desagradable, son igualmente necesarias para una justa orientación en la vida.
Las sensaciones agradables de sabor, olor, tacto, temperatura, calor, frescura, aire fresco, todas indican condiciones que son beneficiosas para la vida; y las sensaciones desagradables de mal sabor, de mal olor, de contacto desagradable, la sensación de calor opresivo o de frío extremo, todas indican condiciones que pueden ser dañinas para la vida.
Se puede entonces decir definitivamente que no es posible ninguna orientación verdadera en la vida si no se tienen ambas sensaciones: las agradables y las desagradables. Ellas son la verdadera guía de toda vida animal en la tierra y cualquier falla en ellas produce una falta de orientación y por consiguiente un peligro de enfermedad o de muerte. Piensen en qué rápido se envenenaría un
hombre si perdiera todo sentido del sabor y del olor o si, de alguna manera no natural, venciera su disgusto natural por sensaciones desagradables.
 En el centro motor la división en dos partes, positiva y negativa, sólo tiene un significado lógico; es decir, el movimiento en oposición al reposo. Para la observación práctica no tiene utilidad.
En el centro emocional, a primera vista, la división es muy simple y obvia. Si tomamos emociones agradables, tales como alegría, simpatía, afecto, confianza en sí mismo, como pertenecientes a la parte positiva, y emociones desagradables, tales como aburrimiento, irritación, celos, envidia, miedo, como pertenecientes a la parte negativa, las cosas parecerán muy simples; pero en realidad son mucho más complicadas.
Para comenzar, en el centro emocional no hay una parte negativa natural. La mayoría de las emociones negativas son artificiales; no pertenecen al mismo centro emocional y están basadas en emociones instintivas que les son completamente extrañas, pero que son transformadas por la imaginación y la identificación.

Las  emociones positivas tales como "amor", "esperanza",
"fe", en el sentido que se les comprende usualmente -es decir, como emociones permanentes son imposibles para un hombre en el estado ordinario de conciencia. Ellas requieren estados de conciencia más elevados, requieren la unidad interior, la conciencia de sí, un "Yo" permanente, y la voluntad.
Las emociones positivas son emociones que no pueden llegará ser negativas. Pero todas nuestras emociones agradables tales como alegría, simpatía, afecto, confianza en sí mismo, pueden, en cualquier momento, convertirse en aburrimiento, irritación, envidia, miedo, etc. El amor se puede convertir en celos o miedo a perder lo que uno ama, o en cólera u odio; la esperanza puede convertirse en ensueño y en la expectativa de quimeras, y la fe puede convertirse en superstición y en una débil aceptación de un reconfortante disparate.
Hasta una emoción puramente intelectual -el deseo de conocimiento- o una emoción estética -es decir, un sentimiento de belleza o armonía- si se llega a mezclar con identificación, se une
de inmediato con emociones de orden negativo tales como el orgullo, la vanidad, el egoísmo, la presunción, etc.
Se puede entonces decir, sin posibilidad de equivocarnos, que no podemos tener emociones positivas. Al mismo tiempo, en la práctica, no tenemos emociones negativas que existan sin imaginación ni identificación.

Partes y subpartes de los centros
Ahora debemos regresar al estudio de los centros y al estudio de la atención y del recuerdo de sí, porque estos son los únicos caminos a la comprensión.
Además de la división en dos partes, positiva y negativa -que, como hemos visto, no es la misma en los diferentes centros, cada uno de los cuatro centros está dividido en tres partes. Estas tres partes corresponden a la definición de los mismos centros. La primera parte es "mecánica", incluyendo los principios motor e instintivo, o predominando uno de ellos; la segunda es “emocional”, y la tercera es “intelectual”. El siguiente diagrama muestra la posición de las partes en el centro intelectual. El centro intelectual está dividido en dos partes, positiva y negativa; cada una de estas dos partes está dividida a su vez en otras tres. Por lo tanto el centro intelectual en realidad se compone de seis partes.

Cada una de estas seis partes, a su vez está subdividida en tres partes: mecánica, emocional e intelectual. Pero sobre esta subdivisión hablaremos mucho después, con excepción de una, es decir, la parte mecánica del centro intelectual, de la cual hablaremos ahora.
La división de un centro en tres partes es muy simple. Una parte mecánica trabaja casi automáticamente; no requiere ninguna atención. Pero debido a esto no se puede adaptar a un cambio de circunstancias, no puede "pensar", y continúa trabajando de la manera en que comenzó, aun cuando las circunstancias hayan cambiado completamente.
En el centro intelectual, la parte mecánica incluye en sí misma todo el registro de impresiones, recuerdos y asociaciones. Esto es todo lo que debería hacer normalmente, es decir, cuando otras partes hacen su trabajo. Nunca debería contestar a las preguntas dirigidas a todo el centro, nunca debería tratar de resolver sus problemas, y nunca debería decidir nada.
Desgraciadamente, de hecho, siempre está lista para decidir y siempre contesta a las preguntas de toda clase, de manera muy estrecha y limitada, con frases hechas, en jerga, con lemas políticos.

Todos estos y muchos otros elementos de nuestras reacciones habituales forman el trabajo de la parte mecánica del centro intelectual.
Esta parte tiene nombre propio. Se llama "aparato formatorio" o algunas veces "centro formatorio".
El trabajo de la parte emocional requiere atención plena, pero en esta parte del centro la atención no requiere ningún esfuerzo. Es atraída y mantenida por el mismo asunto, muy a menudo a través de la identificación, que generalmente es llamada "interés", o "entusiasmo", o "pasión" o "devoción".
La parte intelectual del centro intelectual incluye en sí misma una capacidad de creación, construcción, invención y descubrimiento. No puede trabajar sin atención, pero la atención en esta parte del centro debe ser controlada y mantenida allí por la voluntad y el esfuerzo.
Este es el criterio principal al estudiar las partes de los centros. Si las tomamos desde el punto de vista de la atención sabremos de inmediato en cual parte de los centros estamos. Sin atención, o con una atención errante, estamos en la parte mecánica; con la atención atraída por el objeto de la observación o reflexión y mantenida allí, estamos en la parte emocional; con la atención
controlada y mantenida por voluntad en el objeto, estamos en la parte intelectual.
Al mismo tiempo, el mismo método muestra cómo hacer trabajar las partes intelectuales de los centros. Al observar la atención y tratando de controlarla, nos imponemos el trabajar en las partes intelectuales de los centros, porque el mismo principio se refiere por igual a todos los centros, aunque podría no ser tan fácil para nosotros el distinguir las partes intelectuales en los otros centros, como por ejemplo la parte intelectual del centro instintivo, que trabaja sin ninguna atención que nosotros podamos percibir o controlar.
Tomemos el centro emocional. No hablaré por ahora sobre las emociones negativas. Tomaremos solamente la división del centro en las tres partes: mecánica, emocional e intelectual.
La parte mecánica consiste en la clase más barata de humor prefabricado y un sentido grosero de lo cómico, el amor a la excitación, el amor a los espectáculos sensacionalistas, el amor a la pompa, el sentimentalismo, el amor por estar en la muchedumbre y ser parte de ella, la atracción por las (parte mecánica motora- instintiva)  emociones masivas de toda clase y la completa desaparición de uno mismo en las más bajas emociones semi animales: crueldad, egoísmo, cobardía, envidia, celos, etc.
La parte emocional puede ser muy diferente en distintas personas. Puede incluir en sí misma un sentido del humor o un sentido de lo cómico tanto como una emoción religiosa, una emoción estética, una emoción moral y, en este caso, puede llevar al despertar de la conciencia moral. Pero con la identificación puede ser algo bastante diferente, puede ser muy irónica, sarcástica, burlona, cruel, obstinada, mala y celosa, sólo que de manera menos primitiva que la parte mecánica.
La parte intelectual del centro emocional (con la ayuda de las partes intelectuales de los centros motor e instintivo) incluye en sí misma el poder de creación artística. En aquellos casos en que las partes intelectuales de los centros motor e instintivo, que son necesarias para la manifestación de la facultad creativa, no estén lo suficientemente educadas o no les correspondan en su desarrollo,
se pueden manifestar en sueños. Eso explica los bellos y artísticos sueños de personas que por lo demás no son nada artísticas.
La parte intelectual del centro emocional es también el asiento principal del centro magnético. Lo que quiero decir es que si el centro magnético existe sólo en el centro intelectual o en la parte emocional del centro emocional, no puede ser lo suficientemente fuerte para ser efectivo y siempre está expuesto a cometer errores o a fallar. Pero la parte intelectual del centro emocional, cuando está totalmente desarrollada y trabaja con todo su poder, es un camino hacia los centros
superiores.
En el centro motor, la parte mecánica es automática. Todos los movimientos automáticos, que en el lenguaje ordinario se llaman "instintivos", le pertenecen, así como la imitación y la capacidad para la imitación que desempeña un papel tan grande en la vida.
La parte emocional del centro motor está conectada principalmente con el placer del movimiento.
El amor a los deportes y a los juegos deberían pertenecer normalmente a esta parte del centro motor, pero cuando la identificación y otras emociones se llegan a mezclar con él, muy raramente se encuentra allí, y en la mayoría de los casos el amor a los deportes está en la parte motriz de cualquiera de los centros intelectual o emocional.
La parte intelectual del centro motor es un instrumento muy importante y muy interesante. Todo el que alguna vez haya hecho bien cualquier tipo de trabajo físico, cualquiera que sea éste, sabe que cada tipo de trabajo necesita muchas invenciones. Uno tiene que inventar sus propios pequeños métodos para todo lo que uno hace. Estas invenciones son el trabajo de la parte intelectual del centro motor, y muchas otras invenciones del hombre también necesitan el trabajo
de la parte intelectual del centro motor. El poder de imitar a voluntad la voz, entonaciones, y gestos de otras personas, tal como la poseen los actores, también pertenece a la parte intelectual del centro motor; pero en grados más altos o mejores está mezclada con el trabajo de la parte intelectual del centro emocional.
El trabajo del centro instintivo está muy bien escondido de nosotros. Conocemos realmente, es decir, sentimos y podemos observar, sólo la parte sensorial y emocional.
La parte mecánica incluye en si misma sensaciones habituales que muy a menudo no las notamos en absoluto, pero que sirven de fondo para otras sensaciones; también incluye movimientos instintivos en el significado correcto de la expresión, es decir, todos los movimientos internos tales como la circulación de la sangre, el movimiento del alimento en el organismo y los reflejos internos y externos.
La parte intelectual es muy grande y muy importante. En el estado de conciencia de sí o al aproximársele, uno puede entrar en contacto con la parte intelectual del centro instintivo y aprender bastante de ella en lo concerniente al funcionamiento de la máquina y a sus posibilidades. La parte intelectual del centro instintivo es la mente detrás de todo el trabajo del organismo, una mente bastante diferente de la mente intelectual.
El estudio de las partes de los centros y de sus funciones especiales requiere cierto grado de recuerdo de sí. Sin recordarse a sí mismo uno no se puede observar por un tiempo suficientemente largo o lo suficientemente claro como para sentir y comprender la diferencia de funciones que pertenecen a distintas partes de los diferentes centros.
El estudio de la atención muestra las partes de los centros mejor que cualquier otra cosa, pero el estudio de la atención también requiere cierto grado de recuerdo de sí.
Muy pronto se darán cuenta de que todo su trabajo sobre sí mismos está conectado con el recuerdo de sí y que no puede proseguir exitosamente sin él. Y el recuerdo de sí es un despertar parcial, o el comienzo del despertar. Naturalmente -y esto debe ser muy claro- no se puede realizar ningún trabajo en el sueño.

Ejercicio:
Programarse y hacer un plan para observar los centros,  no se puede observar todo a la vez. Por ejemplo distinguir durante el día la parte positiva y negativa del intelecto o Aun si están seguros de que está claro para ustedes el cómo y en qué difieren las emociones de los pensamientos, les aconsejaría que revisen sus puntos de vista a este respecto.
Tener en cuenta que hay que ver este funcionamiento en uno mismo, no acumular saber intelectual.
Anotar en un cuaderno, un poquito todos los días.